Ecopetrol y Repsol cierran yacimientos en Colombia por ataques y amenazas

Empresas 12/02/2018

Ecopetrol, la petrolera pública de Colombia, se ha visto obligada a cerrar todas las operaciones en tres de los campos más importantes de producción petrolera del país, uno de ellos participado al 45% por la española Repsol, debido a los actos de sabotaje.

Ecopetrol, socio de Repsol en el país, ha tenido que cerrar el yacimiento más productivo, el de Campo Castilla, con una producción diaria superior a los 122.000 barriles diarios. Otro de los campos es de Chichimene, con una producción superior a los 66.000 barriles diarios en sus cotas máximas, y el CPO-9, del que Repsol tiene un 45% y es operado por la estatal Ecopetrol.

Este campo participado por Repsol ya se paró durante medio año en 2016 debido a los bajos precios del petróleo. La actividad se reinició el 3 de octubre de aquel año. El plan de perforación de pozos se retrasó así a 2017. Este bloque está operado por Ecopetrol, en el que en 2014 se anunció el descubrimiento de hidrocarburos del pozo exploratorio de Nueva Esperanza-1 y donde está en fase previa de desarrollo el importante campo Akacias. En el campo Akacias se trabajó en para la definición del plan de desarrollo con la intención de tomar la decisión final de inversión (FID) en 2017.

Ahora, según ha asegurado Ecopetrol, el campo está cerrado debido a actos de sabotaje realizados por encapuchados. En el mismo escenario se encuentran también el de Castilla y Chimene. «La afectación principal está en el bloque Cubarral que comprende los campos Chichimene y Castilla, en donde tenemos un total de 800 pozos parados a la fecha», ha asegurado el vicepresidente de la Regional Oronoquía, José Cotello.

Encapuchados agreden a 90 trabajadores, provocaron incendios y lanzaron objetos contundentes

Al mismo tiempo, la compañía ha asegurado de que los manifestantes «provocaron incendios, tiraron voladores y objetos contundentes contra la infraestructura, poniendo en grave riesgo la seguridad de las personas debido a que en las instalaciones se manejan y almacenan hidrocarburos que requieren procedimientos especiales de seguridad».

Además, Ecopetrol ha denunciado la agresión a cerca de 90 trabajadores a los que obligaron a salir de las instalaciones y que cuatro de ellos resultaron lesionados. «Las intimidaciones y hechos violentos se extendieron a los equipos de ‘workover’ (tienen por objeto aumentar la producción o reparar pozos existentes) y perforación, lo que obligó a la suspensión de las actividades programadas», agregó Ecopetrol en el comunicado.

Ante los hechos, la petrolera hizo un llamado a las autoridades regionales para que «ejerzan su función constitucional y garanticen el restablecimiento inmediato del orden público, la protección de sus trabajadores, el derecho al trabajo y la integridad de sus instalaciones».

Los manifestantes llevaban cuatro días de protestas. Hace una semana, la petrolera canadiense Frontera Energy tuvo que suspender sus actividades en un bloque del noreste de Colombia, cuya producción alcanza los 3.600 barriles diarios, debido a las amenazas y ataques contra sus trabajadores  y contratistas de habitantes de la zona.

La protesta social, los ataques de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la inseguridad jurídica son las principales dificultades que enfrentan las empresas petroleras que operan en Colombia, de acuerdo con la gremio que las representa, según recoge Reuter. La producción promedio de petróleo de Colombia cayó un 3,59 por ciento interanual en 2017, a 854.121 barriles por día (bpd), debido a dificultades operativas en algunos campos y a ataques del ELN.

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