Las grandes empresas reguladas del IBEX 35 ocultan sus gastos correspondientes al uso de aviones que poseen en balance o que han alquilado para los desplazamientos de la cúpula directiva.
INTERECONOMIA.COM se ha puesto en contacto con las siete empresas reguladas del IBEX 35, las que prestan servicios esenciales, como Enagás, Endesa, Gas Natural, REE, Telefónica, Repsol e Iberdrola, para conocer el gasto asociado al uso de aviones privados que realizan estas empresas.
Se les preguntó a todas ellas por ofrecer servicios esenciales para vivir, como la energía y telecomunicaciones, sectores estratégicos que se han privatizado o regulado hasta el punto de formar un oligopolio en España.
La respuesta desde el inicio es que no tenían constancia sobre los aviones o bien han declinado ofrecer detalles al respecto. Solo en dos casos la respuesta fue inmediata, y es que ni REE ni Enagás hacen uso de los llamados «jets»privados, sino que utilizan vuelos comerciales.
Tras llamar por teléfono a Endesa se obligó a este medio enviar el cuestionario a un correo de «Enel» -matriz de Endesa-. Sin haber recibido respuesta alguna. Una muestra más de que la transparencia no va con estas empresas.
Todas ellas evitaron responder a las cuestiones por teléfono y desde Endesa pidieron que se le enviara el correo a una dirección bajo el dominio de «enel», es decir, que el propio departamento de prensa de Endesa remite las cuestiones a su matriz, que recientemente ha obligado a destinar todo el beneficio de la eléctrica al pago de dividendo, eso sí a costa de la factura que pagan los consumidores.
No obstante, también se envió el cuestionario directamente al correo electrónico de Endesa, que respondió:»Vamos a intentar recabar la información y os decimos algo«. Ninguno de los dos correos ha trasladado respuesta alguna sobre preguntas que afectan directamente a los gastos de la compañía, que son de interés para los accionistas.
Repsol, por su parte, tampoco ha contestado sobre si posee avión o aviones privados, o bien los alquila.
Desde Telefónica se nos aseguró que obtendríamos respuesta, pero tampoco ha sido así, ni siquiera la insistencia en las llamadas. La compañía presidida por José María Álvarez-Pallete ni se ha molestado en dar una negativa a las cuestiones, dando el silencio por respuesta.
No obstante, es conocido que Telefónica no solo usa los vuelos privados sino que creó en 2002 Lotca Servicios Integrales SL, una empresa dedicada al transporte aéreo. Según las cuentas del Registro Mercantil, ha presentado pérdidas durante toda la crisis y ha tenido que vender aviones para reducir costes, como hizo en 2002. Aún tiene en su poder el Gulfstream G550, una joya de la aeronáutica Gulfstream, cuyo plazo de entrega son dos años y cuyos pedidos no han parado de incrementarse hasta el punto de tener problemas de producción para realizar las entregas a tiempo.

Iberdrola, también perteneciente al sector regulado del IBEX 35, ha declinado realizar «ningún tipo de comentario» al respecto sobre la tenencia en balance de alguna aeronave. Ni confirmando ni desmintiendo si poseen aviones o si bien los alquilan para uso de la cúpula presidida por Ignacio Sánchez-Galán.
Gas Natural Fenosa, otra cotizada del IBEX 35, ha asegurado que no posee ningún avión privado, aunque preguntado por los alquileres de estas aeronaves han declinado ofrecer información. No obstante, han afirmado que usan este tipo de aviones según «la necesidad» del momento.
Solo REE y Enagás, las únicas reguladas del IBEX 35 que responden
Solo dos de las compañías a las que se le han enviado las cuestiones relativas a los gastos de los aviones. Enagás y REE han asegurado a preguntas de INTERECONOMÍA.COM que no tienen ningún tipo de avión en su balance y que tampoco alquilan aviones privados, por lo que sus directivos vuelan por viaje de trabajo en aerolíneas comerciales. Red Eléctrica «no utiliza aviones privados ni jets privados, ni tiene en propiedad ninguno ni alquila», afirman desde la compañía.
Un avión privado ronda los 65 millones y hay que sumar los gastos derivados
El coste de compra de uno de estos aviones llega a alcanzar los 65 millones de dólares, pero a este montante hay que sumar otros gastos fijos aún más importantes: salarios de los tripulantes, cursos iniciales y de refresco, seguros, mantenimiento periódico, suscripciones y boletines del fabricante y el hangar. Además, hay que añadir el gasto en combustible, mantenimiento, los programas de célula y motores, los handling, tasas de sobrevuelo y aterrizajes, dietas y catering.
Asimismo, si el avión se ha comprado a través de un programa de financiación hay que añadir los intereses añadidos a la compra y las comisiones. Una suma que podría alcanzar entre los 1,5 millones para un avión de hace 30 años a los 4 millones de euros por un avión nuevo o seminuevo -no más de dos años-, a razón de unos 600 dólares por hora de vuelo.
Las ventajas a precios de oro por volar en un jet privado
La principal de ellas es que estos empresarios que usan el avión privado es ahorrar tiempo, evitando colas en los aeropuertos y salen desde aeródromos con escasa afluencia en comparación con el resto de grandes aeropuertos de Madrid, Barcelona o Bilbao.
El avión está preparado para el vuelo en muy poco tiempo, evitando tardanzas, huelgas o retrasos, los habituales en cualquier aeródromo. El viaje se puede llegar a realizar sin ningún tipo de escala, e incluso evitar dormir en hoteles o esperar un largo tiempo para realizar un trasbordo. Asimismo, estos aviones, debido a su pequeño tamaño, pueden utilizar aeropuertos pequeños y llegar antes a destino, como sucede en Madrid con el aeropuerto de Torrejón de Ardoz.
Un jet privado dispone de instalaciones de lujo, son espaciosos, en contra de los aviones comerciales, existen una atención individualizada y las comidas y bebidas pueden elaborarse en pleno vuelo, sin el habitual servicio de catering a bordo.
El uso del avión privado esconde a sus pasajeros de miradas indiscretas o fotos incómodas. También se evita perder el equipaje, ya que el traslado se suele realizar a pie de pista, subiéndose a bordo la maleta.
