Banco Popular responde duramente a El Confidencial, acusando a ese medio de «tergiversar» informaciones sobre la entidad financiera, presidida por Emilio Saracho.
«Banco Popular deplora la insistencia de este medio en tergiversar los hechos y crear un clima de desconfianza alrededor de nuestras actividades y situación financiera y se reserva de nuevo el derecho a actuar ante instancias judiciales para proteger sus intereses y el de sus clientes e inversores», ha afirmado la entidad en un escueto pero contundente comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV.
El texto del desmentido lleva la firma de Francisco Aparicio Valls, consejero y secretario del Consejo de Administración, como en el anterior comunicado para desmentir también informaciones de El Confidencial.
El Banco Popular tacha de «noticias falsas y tendenciosas» las informaciones publicadas en El Confidencial. Según la entidad financiera, estos textos «contienen errores y aseveraciones de distinta índole incluyendo estimación de provisiones pendientes con importes enormes, sin fundamentar su magnitud, que está totalmente alejada de cualquier estimación razonable».
La entidad financiera sale así al paso con un desmentido que desmonta el grueso del texto publicado por El Confidencial. Así como que el Banco Central Europeo haya finalizado una inspección hace dos semanas o en fecha reciente, que haya emitido sus conclusiones relativas a provisiones o que haya hecho valoración alguna sobre los depósitos.
«La puesta en marcha del plan para vender el Banco Popular ha llegado tras una inspección de dos meses de duración realizada por el BCE con un equipo formado por inspectores del Banco de España», afirma el citado diario, al tiempo que asegura que el BCE habría concluido que el Banco Popular necesita evitar la salida puntual de depósitos.
Según la entidad financiera presidida por Saracho es «igualmente falso que el BCE haya manifestado al Banco Popular que las cuentas anuales de 2016 no reflejan la imagen fiel de la entidad». «Este equipo del BCE ha manifestado su malestar con la presentación de las cuentas anuales de 2016 —siempre según las fuentes—, porque no reflejaban la imagen fiel de la entidad al basarse en una valoración del ladrillo muy superior a la real que matizaba los problemas de provisiones y, por ende, de capital», afirma El Confidencial, que cita «fuentes del sector».
De acuerdo con manifestaciones del propio BCE a Reuters, la inspección que está llevando a cabo es parte de su programa de supervisión ordinaria, no ha concluido y cualquier asunción del resultado final es incorrecta porque todavía no se ha alcanzado ninguna conclusión.
