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Ana Botín, presidenta del Banco Santander

Ana Botín, presidenta del Banco Santander. / EFE

Banco Santander y los sindicatos negocian el ajuste de plantilla de Banco Popular

Los representantes de los trabajadores de Banco Santander y Banco Popular han sido citados para este viernes, 3 de noviembre, para iniciar las negociaciones sobre el ajuste de plantilla. Se espera que no sea traumático y se abra la puerta a prejubilaciones y bajas voluntarias.

El planteamiento de los trabajadores será por la vía no traumática, aunque la entidad presidida por Ana Botín no ha dado a conocer ningún detalle sobre este ajuste, ni tampoco cómo se reestructurarán los actuales servicios centrales de Banco Popular. El consejero delegado de Santander, José Antonio Álvarez, no dio detalles al respecto en la presentación de resultados del pasado jueves.

Los sindicatos aseguraron este pasado agosto que plantarán una dura batalla por el ajuste de plantilla, en un sector que ha perdido cerca de 85.000 empleos durante la crisis. De hecho, pese a estos recortes las oficinas de Banco Santander y Banco Popular se solapan, como ocurre en numerosos municipios, donde las sucursales incluso llegan a compartir el mismo bloque de edificios. Como ejemplo, las oficinas en varias calles de Madrid, como la Avenida de Bruselas, con una distancia de apenas 60 metros, o en otras zonas, como la zona alta de Castellana, con hasta tres sucursales en menos de 100 metros.

Álvarez, no obstante, sí apuntó que el punto central de las negociaciones se servicios centrales. Se desconoce, hasta ahora, el número de trabajadores afectados en este plan de ajuste, ni tampoco cómo se realizará. La entidad financiera de Botín aseguró que los planes de reestructuración se realizarían a finales de 2018 e incluso a inicios de 2019, pero podría adelantarse si se encuentra un acuerdo con los sindicatos antes. No obstante, la entidad financiera considera imprescindible que cualquier cliente pueda operar en cualquier sucursal, sea de Banco Popular, Pastor o Santander. «Mientras los clientes no puedan operar indistintamente en uno u otro banco, no se puede hacer un plan real», afirma la entidad financiera.

El ajuste se debe al solapamiento de las entidades financieras en el perímetro del extinto Banco Popular con las de Banco Santander. En Galicia, por ejemplo, Banco Pastor es la segunda entidad financiera con mayor presencia, mientras que el Banco Santander está presente en 110 concejos, una duplicidad que obliga al adelgazamiento. Solo en esta zona hay un total de 2.000 trabajadores entre Pastor y Santander.

Para ello, la salida natural sería a través de Expedientes de Regulación de Empleo, ya que las recolocaciones serían imposibles. No obstante, cabe la posibilidad de realizar bajas incentivadas o bien prejubilaciones, aunque la nueva legislación ha endurecido estas condiciones. Banco Popular realizó un ERE en 2016 que afectó a un total de 2.592 trabajadores, tras cerrar 300 oficinas. Banco Santander, por su parte, realizó un ERE sobre 1.380 empleados.

Ahora, Santander y Banco Popular cuentan con una plantilla global de 200.949 empleados, de los que 13.449 trabajadores son del Popular en España, según sus últimos datos. Ahora bien, el ajuste podría ser gradual, aunque vista la forma de adelgazar la banca se prefiere englobar todo el conjunto en uno solo.

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