FRANCISCO PERARNAU. Luis de Guindos habló ayer de la posibilidad de que Bankia entrará en la quiniela por el Banco Popular. Hoy los inversores han reaccionado a ese anuncio. Tanto Bankia como el Popular han liderado las caídas en el Ibex 35, con descensos de más del 4%.Las pérdidas hoy en el Ibex 35 han estado lideradas por Bankia, que se ha desplomado el 4,26 %, seguida del Banco Popular, que ha perdido el 4,16 % después de que ayer admitiera que varias entidades han mostrado su interés en explorar una posible fusión.
Esta ha sido la reacción de los inversores a las declaraciones de Luis de Guindos, un exbanquero de inversión metido a ministro de Economía, que ha posicionado a Bankia en la pugna por el Banco Popular.
Los inversores han interpretado esa posibilidad como una intervención encubierta de la entidad presidida por Emilio Saracho. No en vano, Bankia es de titularidad pública. El 70% de sus acciones están en manos del FROB, ese organismo que se creó para rescatar a la banca o mejor dicho a las cajas de ahorro con problemas. El Frob depende del Ministerio de Economía que dirige, Luis de Guindos, exresponsable de Lehman Brothers para España y Portugal cuando quebró en Estados Unidos y exconsejero de Endesa, presidida por Borja Prado, que se postuló para presidir el Popular antes que se eligiera a Emilio Saracho.
Y en todo este lío, que tiene bastante enfados, y con razón, a los accionistas minoritarios, aparece Bankia como posible salvador del Popular y por boca de De Guindos.
El problema es que en esta caso habría poco dinero que ganar. Según cuenta a Intereconomia.com operadores de Bolsa, la idea que ahora mismo maneja el mercado es una fusión por canje de acciones, es decir, lo que en la Bolsa se conoce popularmente como intercambio de cromos, los tuyos por los míos y los dos contentos. Santander se fusionó de esta forma con el Central Hispano y el BBV lo hizo con Argentaria. Por cierto de toda esa historia de creacción de los dos grandes grupos bancarios, solo sobrevive en activo 17 años después Francisco González al frente del BBVA, después de retrasar en dos ocasiones la edad de jubilación en la presidencia del banco vasco.
Intervención encubierta
De esta forma, el Estado se quitaría de encima el problema de tener que intervenir al Popular, con el efecto dominó que ello tendría para todo el sistema financiero español -riesgo sistémico-, incluida la famosa prima de riesgo y la rentabilidad de la deuda, que se dispararían. Bruselas tampoco pondría problemas a esta operación si se termina llevando a cabo, porque la vería con mejores ojos que un rescate directo al Banco Popular.
El Banco Popular ha pedido tiempo hasta el 10 de junio para decidir. Mientras tanto, puede pasar cualquier cosa, pero nadie parece dispuesto a desembolsar una gran cantidad por el Popular, un banco en crisis, sino que se lo pregunten al BBVA cuando compró la antigua Caixa Catalunya a la que llevó a la quiebra Narcis Serra, el exvicepresidente socialista de Felipe González que ahora está investigado por su gestión al frente de esa entidad.
Todos estudian la compra
Según han informado a Efe fuentes financieras, el banco JP Morgan, encargado de sondear el interés por el Popular, trasladó ese día como fecha límite para que el consejo de administración presidido por Emilio Saracho decida si la fusión es la mejor opción.
La alternativa sería una ampliación de capital, aunque en el sector se da por hecho que la mejor salida sería la absorción por parte de uno de los grandes competidores españoles, pues la posibilidad de un extranjero suena muy remota.
En los últimos días, como paso previo a la presentación de muestras de interés, Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell, entre otros, han estudiado en profundidad algunas de las principales cifras del Banco Popular.
La entidad, a través de JP Morgan, dio acceso a una base de datos con las ochenta operaciones más complejas de Popular, como préstamos refinanciados o créditos con garantías en mora, además de una muestra con otras 140 operaciones de toda la cartera crediticia.
En ambos casos, los potenciales compradores han podido consultar un expediente con datos concretos como quién recibió el crédito, cuándo entró en impago o de qué fecha es la última tasación.
Adicionalmente han visto un listado de todas las operaciones crediticias con su volumen y plazos de vencimiento.
7.000 millones de pérdidas de cartera crediticia
Con esta información, los bancos han podido calcular la pérdida esperada de la cartera crediticia de Banco Popular y, aunque cada entidad tendrá sus propios números, la cifra rondaría los 7.000 millones de euros, según fuentes cercanas al proceso.
Para hacer frente a estas potenciales pérdidas, el comprador contaría con el negocio de banca minorista de Banco Popular y su importante cuota de mercado en el segmento de pymes, datos que también han podido evaluar, al igual que la participación en otras filiales y negocios compartidos.
Sin embargo, la duda sigue siendo cómo digerir una compra de tal magnitud y es ahí donde entran en juego los niveles de capital de cada uno de los postores, la capacidad de apelar al mercado para ampliar capital o las sinergias con el ahorro de costes o los créditos fiscales.
Bankia, bien posicionada
Por sus niveles de capital, Bankia está en mejor posición frente al Banco Santander, que tendría más fácil el acceso a los mercados, o BBVA, a priori, el que más provecho podría sacar del ahorro de costes y los créditos fiscales.
Quizás por estas razones estas tres entidades han deseado seguir adelante y, «sin compromisos», recuerdan desde el sector, han mostrado un interés formal por hacerse con el Popular, que deberá decidir si da acceso a todos a una nueva fase en la que puedan estudiar más información sobre el banco y resolver más dudas.
Popular, con un volumen de activos próximo a 148.000 millones a cierre de 2016, permitiría dar un gran salto en España a cualquier comprador y haría, por ejemplo, que BBVA superara los 494.000 millones y Santander, los 471.000, en tanto que Bankia, contando ya con BMN, rozaría los 377.000 millones.
