Algunos fabricantes de colchones han tenido que parar las máquinas tras conocerse que la alemana BASF había suministrado un producto dañino para la salud debido a la alta concentración de diclorobenceno, un producto cancerígeno.
El grupo químico alemán BASF suministró un producto para la fabricación de colchones que es dañino para la salud, por lo que algunos fabricantes han interrumpido la producción.
El diario Bild señala que el producto entregado a los fabricantes se elaboró entre el pasado 25 de agosto y el 29 de septiembre, con una dosis muy elevada de diclorobenceno, según ha explicado la compañía, que ha paralizado los envíos e informado a sus clientes.
La declaración de BASF llega tras la denuncia de Südwestrundfunk (SWR), que ya había informado sobre este caso. El diclorobenceno se utiliza para la fabricación del poliuretano, uno de los elementos más usados en estos tiempos para los colchones viscoelásticos. Se trata de un plástico especial que se utiliza en la industria mobiliaria para la producción de colchones, así como tapicería o revestimientos de madera.
También se utiliza en la industria del automóvil, por ejemplo para el tapizado del asiento. El diclorobenceno es un material incoloro que puede irritar la piel, las vías respiratorias y los ojos y se sospecha que causa cáncer.
También es tóxico para los organismos acuáticos. La asociación de colchones de asociación especializada ha afirmado que algunas empresas habían dejado de producir colchones.
