Bayer continúa haciendo caja para financiar la compra de Monsanto y al mismo tiempo cumpliendo con los requisitos de los reguladores. Para ello ha obtenido casi 6.000 millones de euros con la venta de parte de su negocio de fitosanitarios a BASF, su máximo competidor.
Según ha anunciado Bayer, la venta incluye el negocio de glufosinato de amonio, un herbicida, y las actividades con algunas de sus semillas. Las ventas de estos dos negocios aportaron a las cuentas de Bayer 1.300 millones solo el pasado año.
La operación es crucial para cerrar la compra de Monsanto, por la que se pagará un total de 66.000 millones de euros. Ahora, serán las autoridades reguladoras las que den luz verde a este movimiento.
BASF se compromete a mantener todos los empleos fijos transferidos hasta, al menos, tres años después del cierre de la operación. «Somos activos para afrontar posibles preocupaciones reguladoras con el objetivo de facilitar el cierre de la transacción con Monsanto», dijo el presidente de Bayer, Werner Baumann.
Por otro lado, Bayer está haciendo caja con Covestro, filial en la que ha pasado de tener más de un 60% a un 31,5% tras vender en varias operaciones paquetes del 10%. La última parte de esta venta se realizó en septiembre y reportó cerca de 1.200 millones de euros a las cuentas del gigante alemán.
La compra de Monsanto por parte de Bayer ha mermado la liquidez del grupo alemán. En la presentación de resultados presentada en la primera semana de septiembre, Bayer mostró su intención de reducir su exposición a Covestro a la mínima expresión. El director de Finanzas de Bayer, Johannes Dietsch, aseguró que Bayer quiere desprenderse a medio plazo completamente de su participación en Covestro, pero que en este momento no puede decir nada sobre las medidas y el momento en que lo hará.
