El consejero delegado de BBVA, Carlos Torres Vila, ha apostado ahora por la permanencia de las sucursales bancarias tras cerrar más de 2.560 solo en España durante la crisis financiera. Entre 2015 y 2017, el ajuste ha sido superior a las 800 oficinas, con el despido de más de 3.000 empleados.
Pese a que el BBVA es el banco junto a Bankia que más oficinas ha cerrado y cuyos planes es clausurar otras 179 este mismo año, Torres Vila ha afirmado que la presencia física «es una ventaja competitiva frente a otros actores digitales». «Lo que irá evolucionando es el papel de la sucursal hacia servicios de mayor valor añadido», ha afirmado el CEO de BBVA a Efe. A su juicio, las sucursales podrán contactar mediante «la interacción remota» con los gestores y viceversa.
Las declaraciones de Torres Vila difieren de los números presentados por el BBVA. En 2017, el cierre de oficinas en España fue de 284 sucursales, superando la media registrada en los últimos ejercicios. La media desde el inicio de la crisis es el cierre de unas 170 sucursales por año, hasta sumar un total de 2.159 oficinas solo de la matriz, a las que hay que sumar las más de 400 oficinas de Catalunya Caixa.
El grupo ha hecho el mayor recorte de oficinas en España, pese a ser uno de sus principales mercados. En México, su principal fuente de beneficios, el número de oficinas se ha incrementado en los últimos años, hasta alcanzar las 1.850, mientras que en Turquía, golpeada por el Gobierno de Erdogan y el desplome de la lira, apenas se mueve el número de oficinas, con un total de 1.095.
Con este cierre de oficinas, BBVA cuenta con 2.319 empleados menos en España solo en los últimos tres años, mientras en México apenas se aprecia una caída de empleados y en Turquía hay cerca de 1.000 trabajadores menos.
Los datos y la tecnología, principales objetivos
Torres Vila se ha referido al uso de datos, un asunto que en su opinión se debe plantear desde ángulos distintos según se trate de una empresa tecnológica o de un banco. BBVA «parte de una premisa muy clara: los datos que generas en tu relación con nosotros te pertenecen, son tuyos»; por lo tanto, el uso que haga la entidad de ellos debe ser ara proporcionar un servicio, «para que tus datos trabajen por y para ti», tato para tomar decisiones financieras como de otro tipo. Por ello, el banco no ve la PSD2 -regulación europea en los servicios de pagos digitales- como una amenaza, sino todo lo contrario.
Es importante que se implemente bien, ha señalado, y que evolucione para que se extienda a más sectores, de modo que la seguridad de los usuarios esté protegida al máximo; en BBVA lo ven como «una oportunidad increíble», en un terreno en el que el banco está innovando.
En cuanto a la desaparición en el futuro del dinero físico y las tarjetas, Torres Vila cree que la tendencia es a un menor uso de efectivo no solo en países desarrollados, sino también en emergentes. En China, explica, ya no se ve efectivo en los puestos por la calle, y es que «la conveniencia, la seguridad y la trazabilidad de las transacciones digitales» son ventajas que se acaban extendiendo.
Por lo que respecta a las tarjetas, «su uso está creciendo y seguirá creciendo, aunque eventualmente el soporte físico del plástico no será necesario». Torres Vila ha valorado los criterios fijados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para las empresas del sector tecnofinanciero o «fintech», una «una buena iniciativa dentro de la lógica de construir un marco de innovación por parte de la CNMV, que ayudará a reducir las barreras de entrada para nuevos participantes».
También se ha mostrado a favor de la iniciativa de la CNMV de poner en marcha un «sandbox» o banco de pruebas regulatorio, donde las «fintech» podrán desarrollar sus proyectos tecnológicos en el campo de las finanzas en un entorno controlado. No obstante, cree que sería interesante ampliar el alcance de estos entornos de pruebas «más allá de las autoridades financieras, para llevarlos al campo de la protección de datos y la ciberseguridad».
Respecto del debate de las criptomonedas como el «bitcoin», Torres Vila cree que la regulación deberá adaptarse o guiar su desarrollo, sobre todo en los aspectos que afecten a la protección al consumidor o inversor, sobre todo en aquellos modelos que puedan afectar a la estabilidad financiera. Por ahora, «su desarrollo continúa con fuerza y su potencial de disrupción es muy interesante».


