Recep Tayyip Erdogan ha sido reelegido presidente de Turquía y acaparará también la cúpula del Estado con el 52,6%. A partir de este lunes aplicará sus promesas electorales, como el control total del Banco de Turquía y de la banca. La lira ya ha comenzado a indigestarse con la victoria, golpeando a BBVA.
Turquía se ha convertido en un quebradero de cabeza para el banco presidido por Francisco González. En apenas un año, la lira ha registrado un hundimiento del 35% frente al dólar, asestando un hachazo a los beneficios. La presencia del BBVA en Turquía se registra a través de Garanti, del que posee un 49%, en el límite para lanzar una opa sobre el 100%.
Erdogan trata de controlar la economía turca, una bola de fuego en caída libre, con medidas como exigir a las entidades financieras inundar el mercado con crédito barato, independientemente de si se podrá pagar o no. Se está llevando a cabo esta operación con entidades públicas en su mayoría, todo para continuar calentando la caldera, hasta que estalle en forma de avalancha de impagos a costa de los contribuyentes, mientras la inflación alcanza el 30%.
Las cifras de la economía turca muestran ya un colapso interno, pero Erdogan, en vez de aplicar reformas, continúa haciendo de pirómano y echando gasolina al fuego. El ahora líder supremo de Turquía tendrá en su mano las tasas rectoras de tipos de interés, así como exigencias tanto a la banca pública como privada. No se descarta que BBVA tenga que aportar capital a su filial turca en este nuevo escenario, con Erdogan acaparando todo el poder político y económico, todo en una sola mano. La probabilidad de que se cumpliera este mal augurio alcanzaba el 45%, y se ha materializado tras la victoria.
BBVA es el peor banco entre los grandes del IBEX 35 desde el inicio del año. El desplome es del 14,79% y solo le supera Bankia, con un rejón superior al 15%. Si se echa la vista atrás justo un año, BBVA se ha hundido un 17%, más que Banco Santander, que tuvo que acometer una ampliación de capital de 7.000 millones tras comprar Banco Popular.
Turquía es para BBVA su tercer mercado más importante, por ello todo acontecimiento en el país regido por Erdogan supone un foco de atención en la entidad financiera de Francisco González, que podría consumar un nuevo fracaso en su inversión, tras la salida de Chile y China.
Francisco González, a un año de jubilarse, podrá sumar otro fracaso tras su salidas de Chile y China
BBVA ya ha aportado por el Garanti un total de 8.543 millones de euros, entre los que se encuentran los 1.500 millones de euros que se anotó en pérdidas en 2015 por su exposición al país. Entonces se recrudecía la crisis en Siria. En ese tiempo, la lira se ha hundido y la inversión en Turquía vale un 63% menos, hasta apenas superar los 3.100 millones de euros.
En Turquía ya no existe la separación de poderes, ya que Erdogan acapara todo el poder. El mayor signo de que esta pseudodictadura fue el autogolpe de Estado, con el encarcelamiento de miles de jueces, funcionarios y personas sin vínculos con lo público. Erdogan hizo entonces un conato de lo que ahora ha prometido hacer en Turquía, controlar todos los estamentos judiciales y económicos, así como la función ejecutiva y legislativa.
Entre sus medidas perjudiciales se encuentra el dinero fácil y barato y la emisión de bonos para pagar las pensiones, entre otras, todo para que el PIB crezca de forma artificial sin medir las consecuencias de esta expansión.
