La mayor petrolera de Europa, Royal Dutch Shell, desploma su beneficio un 89%, hasta los 484 millones de dólares en el primer trimestre. Las cifras eran esperadas por los analistas, por lo que solo cede un 0,27% en Bolsa. La compañía logró en el primer trimestre del año pasado un beneficio de 4.430 millones de dólares, informó la compañía en un comunicado, aunque cerró el año con un desplome del beneficio del 87%.
Los ingresos de la petrolera se hunden a niveles de hace una década, pese a las compras realizadas desde entonces. Los ingresos de Shell se situaron en los 48.554 millones de dólares, un descenso del 26,1% frente al mismo periodo del año anterior.
Las adquisiciones de la compañía totalizaron en el primer trimestre 33.286 millones de dólares, una caída del 29,8% en comparación a los tres primeros meses de 2015. Shell informó de que la junta de accionistas de Shell aprobó un dividendo de 0,47 centavos de dólar por cada acción ordinaria correspondiente al primer trimestre del año.
El consejero delegado de Shell, Ben van Beurden, destacó que estos son resultados «fuertes» a pesar de la debilidad de los precios del petróleo, que han caído considerablemente en el último año y han tenido un fuerte impacto en el sector del crudo. Van Beurden resaltó que la empresa continúa reduciendo los niveles de gasto y aprovechando oportunidades en un ambiente de precios del petróleo bajos.
Sobre la adquisición de la empresa petrolera BG, el directivo destacó la buena marcha de la combinación de los dos negocios y estima que esta compra ayudará a reducir costes.
Van Beurden añadió que Shell espera absorber la inversión de capital y los gastos operativos de BG durante el presente año.
El consejero delegado, que ha calificado de «desafío» los momentos que vive el sector petrolero, subrayó que la empresa podrá gestionar el gasto a través de decisiones dinámicas.
«Para Shell y para nuestros accionistas, esta es una oportunidad única de remodelar y simplificar la compañía», agregó.
