El BMW E1 fue el prototipo con un sistema de propulsión eléctrico que el fabricante alemán presentó en el Salón de Fráncfort de 1991 y del que los modelos actuales i3 e i8 son «herederos directos» 25 años después.
Anticipando la movilidad del futuro
El BMW E1 también fue un pionero en diseño, aerodinámica y ergonomía. Fue, literalmente, aclamado tanto por el público presente en aquella edición del Salón de Frankfurt como por los principales medios de comunicación especializados, que llegaron a calificarlo como “el coche más avanzado del siglo”.
Se construyeron cinco prototipos diferentes del BMW E1 e incluso se presentó una versión actualizada del modelo, destinada al mercado norteamericano, en el Salón de Los Ángeles de 1992. Pero el BMW E1 nunca llegó a producirse en serie, porque a pesar de todos los esfuerzos de investigación, la tecnología de las baterías de hace 25 años no lo permitía. Tampoco había ni demanda ni conciencia suficiente en la sociedad respecto a la movilidad eléctrica. El entorno legislativo y de infraestructuras tampoco estaba preparado para la llegada de los coches eléctricos a principios de los años ’90 del pasado siglo.

Eso sí, el BMW E1 se ha ganado su lugar en la historia por muchos motivos. Con este coche se podría afirmar que nació la movilidad del futuro. Y todo ello, sin perder las señas de identidad de la marca, combinando dinamismo y eficiencia, carácter deportivo y respeto al medio. Pero, sobre todo, el BMW E1 será recordado porque en el año1991 mostró cómo iban a ser los coches 25 años después, con increíbles concepciones, planteamientos e innovaciones que han tardado décadas en igualarse. Los BMW i3 y BMW i8 son herederos directos de este automóvil, muchos de cuyos avanzados conceptos han iluminado el camino de técnicos e ingenieros del mundo de la automoción.
Con el E1, BMW «inauguró la movilidad del futuro» al permitir una autonomía máxima declarada de 160 kilómetros y un tiempo de carga de las baterías de 6 a 8 horas de conexión, ha destacado la marca alemana en un comunicado.
En concreto, las baterías de 120 voltios del vehículo estaban ubicadas sobre el eje trasero y entregaban una potencia de 43 CV y un par máximo de 150 Nm, con la que alcanzaban una velocidad máxima limitada de 120 km/h con una aceleración de 0 a 50 km/h en 6 segundos.
El tiempo necesario para completar la recarga de las baterías podía además reducirse a 2 horas si el coche se enchufaba a un cargador de alta potencia.
Medía 3.460 milímetros (mm) de largo, 1.648 mm de ancho y 1.500 mm de alto; el bastidor estaba construido con aluminio extruido y la carrocería se elaboró con elementos plásticos creados a partir de polímeros reciclables, un planteamiento similar al i3, que añade a esta fórmula la fibra de carbono, según BMW.
Tenía un peso en vacío de 907 kilos con un peso de las baterías de larga duración de 200 kilos.
Este automóvil que nunca llegó a producirse en serie, porque la tecnología de las baterías no lo permitía, ni la sociedad, legislación e infraestructuras estaban preparadas para la llegada del coche eléctrico, ha detallado el fabricante.
BMW recuerda este modelo al mismo tiempo que en el Salón de Fráncfort de este año presenta el prototipo «i Vision Dynamics», un gran coupé de cuatro puertas con 600 kilómetros de autonomía y que acelera de 0 a 100 km/h en 4 segundos.
El presidente del consejo de Dirección de BMW, Harald Krüger, ha destacado en una nota que en el grupo tiene más vehículos electrificados circulando que ningún otro competidor y ha asegurado que en 2025 la marca ofrecerá 25 modelos electrificados, de los cuales 12 serán puramente eléctricos.
«Con el BMW i Vision Dynamics estamos mostrando cómo proyectamos la futura movilidad eléctrica entre el i3 y el i8: un Gran Coupé dinámico y progresivo de cuatro puertas».