La tercera generación del BMW X3 es muy continuista en el exterior respecto al modelo que sustituye, pero presenta un gran salto en cuanto a calidad, seguridad y diseño interior.
El X3 se lanzó al mercado en 2003 y, hasta que se ha puesto a la venta la actual generación (julio de 2017), ha acumulado más de un millón y medio de unidades vendidas en todo el mundo. Este volumen de pedidos ha hecho que los ingenieros de la marca hayan sido ciertamente conservadores en el diseño exterior del nuevo X3.
Este SUV mantiene casi al dedillo las dimensiones exteriores de la anterior generación, a excepción de la distancia entre ejes que ha aumentando en cinco centímetros y ha llevado el largo del vehículo a 4,71 metros. Por lo que respecta a la anchura y la altura, crece 1 centímetros (hasta 1,89 metros) y 1,5 centímetros (hasta 1,68 metros) en comparación con el X3 de 2014.
Capó más largo y con mayor caída que antes
Mientras que visualmente sí que parece más ancho, no sucede lo mismo con la altura, ya que parece más bajo que antes. Esto se debe a un capó más largo y con mayor caída que antes, así como a un voladizo delantero corto.
También influye en esta apreciación la parrilla ovoide doble tridimensional que le hace al coche parecer más pegado a la carretera, y a las luces antiniebla, que por primera vez en un modelo de la gama X (formada por los todocaminos, SUV) tienen forma hexagonal y no redonda, como sucedía en la segunda generación.


