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El CEO y presidente de Repsol, la mayor petrolera de España, Josu Jon Imaz y Antonio Brufau, respectivamente. / EFE

Brufau, a lo suyo: carga contra el coche eléctrico mientras defiende el petróleo

El presidente de Repsol, Antoni Brufau, ha defendido sus intereses ante la transición energética que se avecina a nivel mundial. Mientras numerosas industrias avalan el vehículo eléctrico, Repsol se ha mostrado crítico, al asegurar que la solución para por «revisar la flota actual».

El presidente de Repsol se muestra contrario también a las propuestas de los expertos para reducir las emisiones de CO2, al tiempo que ha considerado que no debe sufragarse la transición energética con impuestos indirectos, más cuando afectan a su negociado. En este sentido, ha afirmado que «no es justicia progresiva», sino «regresiva».

En cuanto al mix energético, ha afirmado tanto el petróleo como el gas natural «no son sustituibles», y por tanto deberán conformar parte de este sistema dependiente de ambas materias primas.

El coche eléctrico crea «ilusionismo»

Según Repsol, el coche eléctrico crea «ilusionismo» debido a las subvenciones. En este sentido, ha afirmado que un coche eléctrico equivale a la renovación de hasta ocho coches de gasolina «para conseguir» el mismo objetivo. No obstante, no ha criticado las subvenciones dadas estos años por el plan renove a los coches de combustible. No obstante, ha afirmado que Repsol estará en el coche eléctrico «cuando toque».

Ha apuntado que el coche eléctrico no será competitivo hasta 2025 y siempre que se solucionen temas básicos, como la geopolítica de los metales para producir sus baterías, ya que, por ejemplo, en el caso del cobalto se va a producir una dependencia de los pocos países que lo producen.

Por eso, ha señalado que es necesario poner el peso donde sea más eficiente para la sociedad y si ahora lo es en la renovación de la flota actual de los vehículos de combustión más que en el vehículo eléctrico, se debe apoyar y ayudar a la sustitución de vehículos antiguos de combustión por otros de nueva generación.

Además, ha pedido tener cuidado con las subvenciones a los vehículos eléctricos por las transferencias de recursos que pueden suponer en el corto plazo de las clases medias a las de alto nivel adquisitivo.

El presidente de Repsol, Antoni Brufau. | Efe

También se ha preguntado «por qué tenemos que pagar la investigación de las compañías de automóviles alemanas», que ha señalado que están recibiendo toda la subvención de I+D+I, y también que si, cuando éstas ganen miles de millones de euros con la comercialización de vehículos eléctricos, «nos devolverán el dinero».

Recuerda aún los 25.000 millones del déficit eléctrico

Brufau, durante su intervención en la junta de accionistas que la petrolera celebra en Madrid, ha demandado «buenas políticas regulatorias que no impacten en el individuo» y ha recordado que en el pasado se hicieron legislaciones para extender determinadas tecnologías renovables que favorecieron a compañías eléctricas, pero que generaron «déficits de tarifa enormes» que se van a tener que pagar durante bastantes años.

Brufau, que ha señalado que hay una factura pendiente de pagar de 25.000 millones de euros por este motivo, ha manifestado que la mejor regulación energética para el desarrollo del país es la que piense en el ciudadano y no en la empresa energética.

El presidente de Repsol considera que la «factura» de la transición energética no la debe pagar nadie, sino que lo que hay que conseguir es acertar en la ruta para reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

Brufau cree que en este momento hay que apostar por la tecnología que ya hay en el mercado para mejorar en eficiencia energética, pues el efecto de otras, como el vehículo eléctrico, la sustitución del carbón por el gas o la captura de carbono, tendrán efecto sólo a más largo plazo.

Además, ha señalado que los costes de la transición hacia un modelo en el que se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero no pueden perjudicar a la competitividad, especialmente a la de la industria, pues un país sin industria es un «país pobre», ya que es la actividad industrial la que crea valor y empleo de calidad.

También ha manifestado que la investigación en tecnología no debe recaer en los ciudadanos, sino en las empresas, que deben invertir con cargo a su cuenta de resultados y no esperar a que se invierta dinero público, que, en su opinión, deber destinarse a que los ciudadanos tengan mejores prácticas energéticas. Ha apuntado, en este sentido, que si se fuera capaz de cambiar la fuerza de vehículos actual por nuevos motores de combustión, se reducirían las emisiones en un 26%.

Brufau, que ha pedido también apoyo regulatorio a la generación distribuida en España, ha manifestado que el vehículo eléctrico es una «gran oportunidad» y Repsol va a estar en este campo, pero «cuanto toque estar», pues hoy «presenta grandes dudas e incertidumbres».

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