José Manuel Campa se convertirá en el próximo presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA). En España es conocido por ser el secretario de Estado (2009-2011) con Elena Salgado como ministra de Economía y su defensa a ultranza de la OPV de Bankia, por la que ahora se juzga a sus gestores, pero se libra a los supervisores como el Banco de España o la CNMV que alentaron y no vieron ninguna irregularidad en las cuentas.
José Manuel Campa, doctor y máster en Economía por la estadounidense Universidad de Harvard, se convertirá en el próximo presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), que trabaja para garantizar una regulación coherente y una supervisión prudencial en todo el sector bancario europeo.
Este ovetense, de 54 años, sustituirá al italiano Andre Enria al frente de esta autoridad independiente de la Unión Europea (UE) por un mandato de al menos 5 años, incompatible con su actual cargo de director de Relaciones con Supervisores y Reguladores del Banco Santander, por decisión de la propia Ana Botín.
No obstante, la relación laboral de Campa con la entidad comenzó en mayo de 2014, cuando el entonces presidente del Santander, Emilio Botín, le encomendó que se ocupará de las Relaciones con Inversores.
Aunque había pasado por un período de desconexión como profesor de Dirección Financiera y Economía Internacional en la Universidad de Navarra y la Escuela de Negocios IESE, Campa era un ejemplo más de «puerta giratoria» tras haber sido secretario de Estado de Economía con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011).
Desde su puesto en el Ejecutivo se convirtió en mano derecha de la vicepresidenta y ministra de Economía Elena Salgado y sorprendió a muchos por su visión liberal de la economía y convertirse en azote de las Cajas de Ahorros.
En la primavera de 2010 admitió que la recuperación económica de España llevaría más tiempo y esfuerzos de lo previsto, pero aún así siguió defendiendo siempre que España no necesitaba un «manguerazo» para el sector financiero, como habían hecho otros países. Ese ‘manguerazo’ final alcanzá los 70.000 millones de euros.
En su opinión, el problema estaba centrado en las Cajas, a las que puso en el punto de mira hasta que, a principios de 2011, promovió que estas entidades tuvieran mayores requisitos de capital que los bancos si no colocaban al menos el 25 % de su capital en manos privadas o salían a Bolsa.
Fue el pistoletazo de salida a Bolsa de Bankia, que evitaba con ello ser nacionalizada y recibió todo el apoyo del Gobierno, alentado por el ministerio de Economía de Elena Salgado, del que Campa era secretario de Estado, y las instituciones para que la operación llegara a buen puerto y mandar un mensaje de confianza a los inversores de todo el mundo.
Llegó incluso a decirse que el propio Campa se dedicó a llamar a algunos bancos y grandes empresas para que participaran en la salida a Bolsa de Bankia, aunque este extremo nunca ha sido confirmado.
Y eso es lo que no se entiende. El propio Gobierno, el Banco de España, la CNMV, auditores, insticiones, empresas como Iberdrola, todos avalaron y elogiaron la salida a Bolsa de Bankia, pero ahora, en el banquillo de los acusados son están Rodrigo Rato y su equipo directivo por unas supuesta irregularidades contables que solo ve la fiscal Carmen Launa, ahora de baja por enfermedad, y sustituida por el fiscal jefe Anticorrupción, que sigue la misma estrategia de aocos y derribo a la excupula de Bankia.
Años después, acomodado en el Santander, acudió a la comisión sobre la crisis financiera del Congreso, donde consideró que la ayuda a la banca solicitada posteriormente por el Gobierno de Mariano Rajoy (2011-2018), con la que se han perdido más de 60.000 millones, compensaba por los beneficios que había supuesto para la economía.
Eso sí, sin hacer ninguna autocrítica de las medidas adoptadas cuando fue secretario de Estado de Economía y sin reflexionar sobre si estas iniciativas habían sido un error, a la vista de que varios grupos creados por Cajas acabaron en manos del Estado como Bankia o subastados al mejor postor.
En una de sus últimas conferencias financieras lamentó que Europa no perciba la unión bancaria como una prioridad, y consideró que esto se explica porque el Viejo Continente tiene problemas tan graves como el de la inmigración.
Campa ha formado parte del Consejo de Estabilidad Financiera, del Comité Económico y Financiero Europeo, y representante de España en el G-20.
Fue miembro del Grupo de expertos Europeos presidido por Erkki Liikanen sobre reformas estructurales en el sector bancario europeo y ha ejercido como profesor en las escuelas de negocios de la Universidad de Nueva York y de Columbia, en Estados Unidos.
Ha sido también consultor para un gran número de organizaciones internacionales, incluido el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco de Pagos Internacionales de Basilea, y la Comisión Europea.
