Carrefour exhíbe su catalanismo en su nueva tienda de las Ramblas de Barcelona, recientemente inaugurada tras una remodelación. Los clientes podrán leer los rótulos en catalán e inglés, pero no en español.
La multinacional francesa, presidida por Pascal Clouzard, continúa así con su estrategia de conseguir ganarse a los clientes catalanes, pese a que el español es mayoritario en una ciudad como Barcelona. La cartelería mostrada en este establecimiento está únicamente en una de las dos lenguas oficiales, mientras que se ha rotulado en inglés para los turistas, sin dejar espacio al español.
La multinacional ha asegurado que desde Centros Comerciales Carrefour se cumplen las «normativas legales vigentes en las diferentes comunidades autónomas». En el caso de Cataluña la ley exige que los comercios rotulen al menos en catalán, ya que en caso de no hacerlo se exponen a fuertes multas, las llamadas multas de la vergüenza.
La compañía se aferra a esta Ley de Normalización Lingüística de Cataluña para evitar rotular en español, pero en sus catálogos que llegan a las viviendas de los potenciales clientes realizan una identificación de los productos distinguiendo cuales proceden de Cataluña y sin realizar ninguna otra señalización sobre el resto.
La web Dolça Cataluña recoge el comunicado de la cadena de distribución: «Lamentamos profundamente las molestias que hayamos podido ocasionarle y esperamos que acepte nuestras disculpas, de igual modo esperamos seguir contando con su confianza para poder ofrecerle en el futuro, el servicio que Vd. merece y al que nosotros aspiramos».
