En los últimos años, las marcas, sobre todo de moda, han visto un filón para su negocio a las «influencers», personas que en teoría tienen conocimientos de un tema concreto y dan un empujón en redes sociales para aumentar el posicionamiento.
Las «influencers» son personas que generan mucho tráfico sobre la marca, debido a los usuarios de redes sociales que les siguen. Las marcas se fijan en estas llamadas estrellas de las redes por el número y calidad de sus seguidores, como que la gran mayoría sea su público objetivo de cara a vender un producto en concreto.
Las influencers, que no son más que intermediarios entre marcas y clientes potenciales, suelen tener un tono positivo en las redes, alejadas de situaciones comprometedoras, ya que perderían su principal sustento. No obstante, algunas de ellas se lo tienen muy subido yse creen las reinas del cotarro.
Esta «influencer» que quiere cobrar por disfrutar en un hotel de lujo y le he dicho que no. 25 añitos y me quiere dar clases. Qué paciencia. pic.twitter.com/6MkkPAVcHd
— Virginia Gutiérrez (@VirginiaG68) 6 de abril de 2017
Es el caso de una mujer de solo 25 años que se ha puesto en contacto con una hotelera de lujo para pedir un alojamiento y percibir sueldo a cambio de tener una mejor valoración en las redes sociales.
«Una empresa de vuestro nivel de Consulting de hoteles de lujo y con las marcas tan importantes que representáis deberíais valorar más el tema de social media y el trato con los influencers«, afirma en un correo eléctronico tildado de «chantaje» por quien lo ha recibido.
«Yo me dedico a esto ya no solo como travel influencer, sino también con mi empresa de influencer marketing y os puede decir que la manera como me habeís tratado esta última semana ha sido decepcionante y cualquier otro influencer os habría tachado ya de la lista», continúa el polémico mail.
«Os ofrezco la oportunidad de crear nuevos proyectos y mejorar la comunicación de vuestra empresa utilizando influencers, si queréis que os ayude podemos organizar una reunión», concluye el correo que se despide con un «muchas gracias que tengáis un buen día».
«A esta le va a responde la vida. Su vida, sus hostias. Hace tiempo que no me decían una ridiculez así en el trabajo», afirma la persona que ha recibido el correo y que se opone a dar el nombre de esta supuesta «influencer». «Las marcas de moda y las RRSS las han endiosado. Si tienes referentes bien, si no te pasa esto. El nombre es lo de menos», apunta. Asimismo, la influencer sí fue invitada al hotel de lujo, pero ya era demasiado querer además cobrar por ello. «Lo que quería además es cobrar», afirma. «En su caso no».


