Coca-Cola European Partners admite entre los mayores riesgos a los que tiene que hacer frente el impacto del brexit y las críticas al azúcar en su negocio de bebidas refrescantes.Coca-Cola European Partners (CCEP), la principal embotelladora de la multinacional en el mundo, ha situado la salida del Reino Unido de la UE y las crecientes críticas a las bebidas azucaradas como dos de los principales riesgos que pueden afectar a su negocio.
En el informe anual divulgado hoy por la compañía -con sede en Londres-, sus responsables dedican un apartado específico al análisis de los «riesgos e incertidumbres» que rodean su sector de cara a un futuro a corto plazo.
«La salida del Reino Unido de la UE podría impactar en los beneficios de CCEP», reza el documento, en el que se advierte de que el ‘brexit’ también «podría afectar de forma adversa» a la empresa al introducir cambios en materia de regulación, cambio de divisas, pago de impuestos y contratación de seguros.
Otro factor a tener en cuenta es que provoque «una incertidumbre prolongada sobre algunos aspectos de la economía del Reino Unido, y perjudicar así la confianza de clientes e inversores», se lee en este mismo informe.
El brexit puede provocar un aumento de los costes, la confianza de inevrsores y consumidores y afectar a sus resultados y posición financiera
De hecho, la compañía reconoce que si estos riesgos llegan a concretarse, no descarta un aumento de los costes operativos, que haya restricciones al movimiento de capitales y la movilidad del personal, además de afectar materialmente tanto sus resultados como su posición financiera.
Las nuevas tendencias de consumo y la preocupación por el impacto en la salud de los refrescos son también motivo de inquietud para la embotelladora.
«Distribuimos productos que contienen azúcar, edulcorantes alternativos y otros ingredientes que cada vez más son vistos de forma negativa por los consumidores, los responsables sanitarios y gubernamentales, así como por las ONG», recuerdan desde CCEP.
Estas fuentes apuntan que este fenómeno se debe, entre otros factores, a «las campañas sobre un estilo de vida saludable, a un mayor escrutinio por parte de los medios de comunicación y a una mayor sensibilidad a través de las redes sociales».
«Esto nos expone al riesgo de que seamos incapaces de contraatacar esta percepción negativa sobre este segmento -en referencia a los refrescos- de forma efectiva o a desarrollar nuestro portafolio lo suficientemente rápido para satisfacer los cambios en las preferencias de los consumidores», resaltan.
Coca-Cola admite que la cruzada contra las bebidas azucaradas puede hacer mucho daño a sus resultados económicos
De no reaccionar a tiempo, desde la embotelladora consideran que el cliente podría dirigirse hacia un segmento de bebidas de menor precio, causando una caída de las ventas que perjudicaría sus resultados económicos.
Para evitarlo, plantean no sólo reducir el contenido de calorías de sus productos, reformular algunas de sus bebidas o favorecer sus alternativas bajas en azúcar, sino también introducir embalajes más pequeños.
La empresa también apunta al riesgo de que los gobiernos conduzcan a cambios en materia de regulación que impacten negativamente en su negocio aprobando «más impuestos, controles de ventas y publicidad más estrictos u otras acciones punitivas».
CCEP es el resultado de la integración de Coca-Cola Iberian Partners, la alemana Coca-Cola Erfrischungsgetränke y Coca-Cola Enterprises, proceso cerrado a finales de mayo del año pasado.


