La Comisión Nacional de los Mercado y la Competencia ha abierto una nueva guerra. El objetivo ahora es acabar con el «monopolio de la red de estancos», una exigencia que ya ha trasladado al Gobierno de Mariano Rajoy. Los estanqueros acusan a Competencia de tener un «absoluto desconocimiento».
Si no era suficiente la guerra contra el taxi, la CNMC se erige como enemigo de este monopolio, más después de detectar «restricciones» en el sector del tabaco. El informe se ha realizado a petición del Ministerio de Sanidad, dirigido por Dolors Monserrat, tras la aprobación del anteproyecto de la reforma de la ley antitabaco.
Entre otros, la CNMC, sin poner en ningún momento en duda el objetivo de protección de la salud y la prevención del tabaquismo, cuestiona algunos de los instrumentos que se plantean en la norma, al considerar que no son los más adecuados ni los menos distorsionadores de la competencia. Es decir, no se ajustan a los principios de necesidad y de proporcionalidad, y ello en perjuicio de los consumidores y usuarios.
A su juicio, el anteproyecto se centra en aspectos no previstos en el proyecto de norma sino en otras regulaciones existentes del sector del tabaco, que no son adecuadas para proteger la salud y distorsionan la competencia. Así, la Comisión reitera recomendaciones ya formuladas en pasado, como suprimir el monopolio de la red de estancos o al menos «reconfigurarlo de forma más competitiva».
De esta forma pide al Gobierno adoptar las siguientes directrices:
Prohibición de venta a distancia de los cigarrillos electrónicos. Se recomienda analizar alternativas menos distorsionadoras, que garanticen los objetivos de interés público, como utilizar por ejemplo, mecanismos que garanticen la verificación de la edad o reforzar la aplicación del régimen sancionador.
La exclusividad de los estancos y establecimientos especializados para la distribución de cigarrillos electrónicos. De esta forma, se excluye a otros operadores. Por ello, se insta a que el regulador fundamente la racionalidad de la medida y analice otras alternativas que fomenten la competencia.
Prohibición de venta de productos distintos a los cigarrillos electrónicos en los establecimientos especializados, ya que no se aporta ninguna fundamentación de la medida.
Recomienda que no se difunda y publique información comercial sensible que podría traducirse en conductas potencialmente anticompetitivas.
Competencia considera que existen «restricciones arraigadas en el sector del tabaco» como la exclusividad otorgada a los estancos a la hora de vender este tipo de productos, un punto que ya había criticado en el pasado.
La CNMC reclama un análisis amplio del sector y de cada una de las herramientas de intervención disponibles para elegir aquellas que sean más eficaces para los fines al tiempo que menos distorsionadoras de la competencia. En este sentido, plantea que se consideren otros instrumentos de política pública como la imposición indirecta, por su eficacia y menor distorsión de la competencia: reduce el consumo –especialmente de los jóvenes-, se beneficia de la imagen negativa del producto en términos de salud pública, nutre de recursos a la Hacienda Pública y acerca el tratamiento fiscal y las reglas de juego a los productos del tabaco. En su informe recuerda que los cigarrillos electrónicos vivieron un «boom» nada más comenzar a venderse en España en 2013, cuando aparecieron cerca de 3.000 tiendas especializadas. Un año más tarde se registró un «fuerte ajuste» y cerraron «el 95% de los establecimientos».
Actualmente, existen en torno a 300 distribuidores minoristas en el sector, con una previsión de facturación en 2017 de 50 millones de euros y 1.250 empleos directos.
El Parlamento convalidó a finales de noviembre el Real Decreto-Ley que modificaba la llamada «ley antitabaco», instrumento con el que finalizó la transposición de la nueva directiva comunitaria sobre tabaco.
Los estanqueros cargan contra la CNMC. Afirman que el modelo actual es la mejor forma de «no perder el control» sobre el tabaco tanto por motivos fiscales como sanitarios
La principal entidad patronal del sector, la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, ha criticado el informe elaborado por la Competencia. «El tabaco, por motivos sanitarios y económicos, es de máxima importancia para los Estados por su fuerte carga fiscal y por la responsabilidad que conlleva el control de un producto muy vigilado sanitariamente por sus consecuencias para la salud, como se advierte en las propias cajetillas», han destacado desde la patronal, que agrupa a los cerca de 13.500 estanqueros existentes en el país.
En su opinión, el sistema actual -que limita la venta de tabaco al estanco y a puntos autorizados a través de máquinas expendedoras- es la mejor forma de no «perder el control» de los más de 9.000 millones de euros que ingresa el Estado vía impuestos procedentes de este producto, y permite al mismo tiempo evitar la venta a menores. Han recordado, asimismo, que los estancos también ayudan a luchar contra el contrabando de tabaco.
«No se puede tratar de ninguna de las maneras al tabaco como cualquier otro producto por un tema de competencia cuando la propia ley de Sanidad prohíbe hasta la publicidad de sus productos por temas de salud», ha destacado el presidente de la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, Mario Espejo. En su opinión, «se pueden considerar asuntos secundarios» sobre el modelo actual, pero «nunca poner en duda el sistema de venta«.
Espejo, además, ha considerado que la recomendación de la CNMC supondría -de ser aplicada- una «grave contradicción», ya que las administraciones «restringen el tabaco desde todos los puntos de vista legales posibles», en contraste con la idea de «liberalizar la venta minorista por motivos de competencia».
Desde la entidad patronal han insistido, asimismo, en que países como Francia o Italia también están «adoptando el control minorista de la venta de tabaco» como modelo para regular el sector. En su informe -de carácter consultivo-, Competencia pide acabar con el «monopolio» de la red de estancos o, al menos, «reconfigurar el modelo de concesión en algunas de sus características básicas», como el acceso al negocio, los productos que pueden vender o las reglas de abastecimiento a bares, quioscos de prensa y gasolineras con licencia para tener máquinas expendedoras. Además, también cuestiona varias de las novedades introducidas en el anteproyecto a nivel legislativo sobre el cigarrillo electrónico.


