El desplome del petróleo ha golpeado el plan estratégico de Repsol hasta el punto que ha dejado helada a la cúpula directiva de la petrolera. Ante esta inacción, directivos y técnicos de la compañía han mostrado ya su preocupación.
Repsol no tiene un plan B ante el desplome del crudo. Su plan estratégico de cara a 2020 apuntaba que este mismo año el precio del petróleo alcanzaría los 75 dólares por barril, pero la realidad es que está significativamente por debajo, en concreto un 37,5% menos. El crudo registra ya su peor caída en un primer semestre desde hace 20 años, pese a los intentos de la OPEP de impulsar el precio.
Brufau e Imaz no han realizado ningún movimiento ante este preocupante hecho, más cuando las caídas desde máximo rondan el 7% en Bolsa. Si el desplome continúa, Repsol tendría que volver a presentar un nuevo plan estratégico para tratar de enderezar la delicada situación y no volver al annus horribilis de 2015, cuando la petrolera sufrió también un desplome del oro negro.
«Preocupación». Así se muestran fuentes internas de la compañía a OK Diario ante la falta de un movimiento para tranquilizar a trabajadores e inversores. El presidente no ejecutivo de Repsol, Antoni Brufau, contradijo el pasado mes de mayo su propio plan estratégico, al asegurar que el petróleo estaría cerca de los 57 dólares por barril, pero la realidad es que continúa por debajo de ese nivel. La petrolera afirma que mantiene los beneficios si el barril se sitúa por encima de los 40 dólares, pero las mismas fuentes no creen que todas las ramas del negocio puedan aguantar con esos bajos precios.
El precio del petróleo se ha desplomado en las últimas semanas debido principalmente a la baja demanda. Y es que, con un recorte de la producción de 1,8 millones de barriles diarios, como ha hecho la OPEP, se mantiene el exceso de oferta. La petrolera ha asegurado al citado diario que no ve necesario poner en marcha o estudiar un plan B, mientras descartan por completo que el barril de petróleo vuelva a los 30 dólares, un nivel que se vio en 2009 y que produjo un escenario deflacionista en la economía.
Las críticas internas exigen un movimiento a la cúpula al considerar que no se puede esperar al 2020, año en el que se tendría que dar a conocer un nuevo plan estratégico. «No podemos esperar hasta el 2020 a que el panorama cambie, hay que tomar decisiones ya», afirman las fuentes. «Parece -continúan- que el presidente y el consejero delegado dan por concluidos los problemas financieros y pasan página confiando ciegamente en una recuperación de los precios que es muy posible que no se produzca, al menos en esta ocasión no
podremos decir que no había señales que indicaban la existencia de un peligro».
