Deutsche Bank está bajo el foco de atención de todo el mercado. Bien sabido es que su caída dejaría a la de Lehman Brothers como una simple tormenta financiera debido a la exposición de numerosos bancos a sus activos. Desde enero, la entidad financiera registra una caída del 48,6%, hasta los 11,57 euros, aunque ha llegado a cotizar en zonas muy cercanas a los 10 euros, marcando mínimos históricos esta misma semana.
Con el Brexit, Deutsche Bank fue una de las entidades financieras más castigadas, pero mantenía un suelo cerca de los 11,5 euros, un soporte perforado por rumores, quizá interesados por los especuladores más voraces del mercado. Durante la jornada de ayer en Wall Street, la agencia Bloomberg, una de las más influyentes del mundo, aseguraba que varios hedge funds -fondos de alto riesgo- habían reducido e incluso abandonado la plataforma de derivados del banco, una noticia que caía como un jarro de agua fría y que se sumaba a la multa de 14.000 millones que quiere imponer EE UU al primer banco alemán.
Los rumores apuntaban inicialmente a un posible rescate de la entidad, una operación descartada tanto por la propia entidad financiera como por el Gobierno de Angela Merkel. «No habrá rescate ni tampoco ampliación de capital», aseguraba esta misma semana John Cryan, máximo mandatario del primer banco alemán.
Los rumores incluso de quiebra sobre Deutsche Bank han corrido como la pólvora en los mercados financieros, dando paso a caídas muy importantes en el valor, tanto que a primera hora de este viernes Deutsche Bank se desplomaba un 10%, pero recuperaba un 6,7% a última hora de la jornada ante una significativa reducción de la sanción económica por parte de EE UU. Todo apunta ahora que la multa sería como mucho de 6.000 millones de euros, de los que la entidad ya tendría provisionados 5.600 millones, y que sería muy similar a las sanciones recibidas por la banca estadounidense en los últimos años, es decir, un tercio de lo inicialmente previsto.
«Parece ser que se están difundiendo rumores de forma continua de dicha entidad, con alta probabilidad que esa volatilidad esta sirviendo para los grandes accionistas puedan liquidar parte de su inversión», ha asegurado Jesús Rojo, de GVC Gaesco, a preguntas de INTERECONOMÍA.COM. Asimismo, ha aconsejado «mantenerse fuera del valor y del sector en la Bolsa alemana siempre que no sea imprescindible».
Meigatrader, premio del público a la mejor tuitera de Bolsalia 2014, ha señalado que la pregunta que se hace el mercado es si Deutsche Bank necesita un rescate. Hasta que no se confirme, el mercado continuará sufriendo, como ocurre siempre con este tipo de noticias que generan nerviosismo ante lo que puede estar detrás de semejante comportamiento». Y es que, los problemas se centran en el primer banco de Alemania y de Europa.
De momento, el Gobierno alemán ha rechazado oficialmente al rescate financiero, aunque la presidenta del Gobierno germano, Angela Merkel, aún no ha dicho la última palabra. Pese a ello, hay aún numerosas preguntas sin respuesta:
- ¿Es demasiado grande para ayudarlo y rescatarlo?
- ¿Las críticas al resto de países europeos que ayudaron a su banca hacen que Merkel no acuda al rescate de su mayor banco?
La realidad es que la banca aún no ha limpiado del todo el balance tras la crisis de Lehman Brothers y el caso de Deutsche Bank podría desencadenar otra crisis de confianza. Asimismo, la banca tendría que sumar este problema a la reducción de márgenes que trimestralmente comunican al mercado.
De momento, los problemas reales de Deutsche Bank solo se centran en su cotización, más cuando los márgenes de la entidad han aumentado mientras que el resto del sector han caído. Los expertos apuntan que la entidad financiera alemana no tiene ningún tipo de problema de liquidez, más cuando tiene casi el 90% de la posible multa final ya está dotada en provisiones. De hecho, Cryan ha descartado por completo realizar una ampliación de capital, y que en caso de ser necesaria sería de «solo» 1.000 millones de euros, un 7% de su capitalización bursátil.
No obstante, si la crisis de confianza salta de la Bolsa a la economía real, desataría un pánico sin precedentes en la Eurozona, incluso algunos analistas apuntan que si el banco se ve abocado a un rescate y éste no llega la situación sería mucho peor que la vivida por la quiebra de Lehman Brothers. «La verdad de lo que está ocurriendo solo nos la dará el tiempo, lo demás es especular», ha considerado Meigatrader.
Josep Prats, gestor de Abante European Quality, ha escrito en su blog al respecto. «Las especulaciones sobre gravísimas crisis financieras a punto de desencadenarse en Europa arrastran a la baja los mercados bursátiles. El presunto culpable tiene un nombre: Deutsche Bank», ha señalado en su blog.
A su juicio, las alarmas se dispararon debido a la multimillonaria multa que quiere imponer EE UU a Deutsche Bank por las malas prácticas sobre los activos subprime realizadas entre 2003 y 2006. La sanción es negociable y «como resultado de este tipo de negociaciones la multa inicial pedida suele rebajarse sustancialmente».
Deutsche Bank no necesita ampliar capital para afrontar la multa
En este sentido, destaca que la multa siempre ha quedado entre la mitad y un tercio de lo inicialmente previsto. De esta forma, Deutsche Bank tendría que hacer frente al pago de entre «4.000 y 6.000 millones de euros, un rango que muchos analistas (entre ellos los de los grandes bancos de inversión americanos, expertos en negociar multas con la justicia por conceptos parecidos) consideran probable».
En este sentido y con la provisión de Deutsche Bank, no sería necesaria una ampliación de capital y «que seguiría cifrado en unos 44.000 millones de common equity tier 1, un 10,8% sobre activos ponderados por riesgo». «No es una de las cifras más holgadas del sector, pero excede en unos 6.000 millones el mínimo requerido para poder actuar sin limitaciones ni autorizaciones expresas del regulador para el libre reparto de dividendos», ha continuado, por lo que la entidad alemana tampoco vería recortado el dividendo.
«Cierto es que el mercado suele exigir cierto margen de holgura, como mínimo el que actualmente presenta, por lo que hay que asumir que toda multa que excediera, a grandes rasgos, los 5.000 millones de euros, comportaría muy probablemente la necesidad práctica, que no estrictamente regulatoria, de ampliar capital», ha proseguido.
A su juicio, «el riesgo de ampliación de capital está pesando, sin duda, sobre su cotización, aunque si dicho riesgo se circunscribe a la posibilidad de que la multa se sitúe cerca del límite máximo inicialmente pedido por la justicia americana, la eventual ampliación no debería llevar a un incremento de mucho más de un tercio del actual número de acciones». «En tal caso, -continúa- el descuento del precio de mercado sobre capital de primera calidad computable o sobre valor en libros seguiría siendo muy notable. Y lo sería también su potencial de revalorización en la medida en que el banco retornase a una rentabilidad normalizada.
Deutsche Bank cuenta con 140.000 millones más de depósitos captados que de créditos concedidos, los tipos de interés a cero, o negativos, son especialmente lesivos. No poder rentabilizar 140.000 millones, al 1% o al 2% como puede hacer por ejemplo un banco americano, sin incurrir en grandes riesgos, comprando deuda pública o corporativa de gran calidad, es un serio problema. Pero, visto de otra manera, si algún día los tipos de interés en Europa vuelven a situarse en niveles relativamente normales, un aumento de 2.000 millones de euros anuales en el resultado de Deutsche Bank es inmediato.
La salida de Hedge Funds, sin impacto en las cuentas de Deutsche Bank
En cuanto a la salida de Hedge Funds, apunta que «no tiene un impacto apreciable sobre su cuenta de resultados o sobre su solvencia. Pero si el mercado interpreta que esto es un signo de desconfianza, un trasunto de nuevo Lehman a la europea, la caída en bolsa, a corto plazo, es inevitable». Y en esas estamos».
«Pero ¿de verdad creen que el BCE, que el gobierno alemán, que la Unión Europea, dejará caer a Deutsche Bank? Sus cuentas están supervisadas por el BCE, que dice que tiene capital suficiente. Y si, como consecuencia de una multa multimillardaria le faltara algún millardo, se capta en mercado, o en último término, digan lo que digan, lo pone Merkel», ha apostillado, al tiempo que concluye: «No hay caso Lehman, no hay un nuevo 2008 en ciernes. Pero para los especuladores eso poco importa. Con que unos cuantos crean que puede haberlo durante unos días, el negocio ya está hecho».


