El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, no suele dar puntada sin hilo. Su prudencia a la hora de hablar es una de sus características, pero en su petición para hacer realidad la unión bancaria exige «un instrumento fiscal» para hacer frente a nuevas crisis.
El BCE, que ha dado miles de millones de euros durante la crisis a bancos y países, exige ahora «un instrumento fiscal», un montante que no ha detallado ni concretado, pero es una declaración de intenciones de cara a la cumbre que celebrarán los ministros de Finanzas y Economía de la Eurozona en unas semanas con el propio Draghi.
Que la unión bancaria está estancada es un hecho. De momento, no se han dado pasos agigantados para hacerla realidad. Draghi lo ve necesario y ahora propone una especie de impuesto que saldría de los países, es decir, de los propios contribuyentes, pese a que el organismo ha decidido que ningún banco privado, a excepción del italiano Monte Dei Paschi di Siena, reciba más dinero público. Es decir, el ejemplo de la caída de Banco Popular es reciente, y accionistas junto con los bonistas han pagado la mala gestión, aunque el asunto está en los tribunales.
Hacer frente a la crisis con un nuevo fondo de contingencia
Sin concretar en qué consiste este «instrumento fiscal» los expertos consultados por este medio apuntan los eurobonos como sistema de financiación, es decir, deuda que tendrían que soportar los contribuyentes, o bien la creación de un impuesto específico a las financieras y entidades del sector bancario, por lo que no sería descartable que lo trasladen a los clientes mediante el aumento de comisiones. Otras fuentes han optado por la prudencia y esperarán a conocer en qué consiste este «instrumento fiscal».
Draghi se ha referido de forma indiciaria a la Europa de las dos velocidades, con países en riesgo en caso de una subida de tipos de interés, como Grecia, Italia, Francia y España debido a la abultada deuda, y países que están deseando ya que suba el precio del euro, como Alemania.
De esta forma, el instrumento fiscal sería ajeno a las políticas monetarias del BCE, que mantiene el 0% en las tasas rectoras desde 2016, mientras la Eurozona ya da muestras de cansancio y agotamiento en el crecimiento.
El objetivo es volver a rellenar el colchón del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), que ha actuado en los rescates de países, y llenar fondos para realizar compras de deuda soberana, siempre que se cumplan las condiciones. Estas medidas ortodoxas y criticadas podrían volverse a activar en futuras crisis.


