Royal Bank of Scotland (RBS), nacionalizado durante la crisis financiera, ha admitido su culpabilidad en EE UU por la venta de bonos ligados a hipotecas basura durante el auge del mercado inmobiliario, entre 2005 y 2007. La nueva sanción alcanza los 4.900 millones de dólares, unos 4.100 millones de euros.
Con este multazo ha zanjado un litigio en EE UU. El grupo bancario británico, propiedad del Estado en un 71,2% tras su rescate en la crisis crediticia de 2008 por más de 28.000 millones de libras, ha asegurado que este pacto un «hito» para la entidad, que lucha por dejar atrás el costoso legado de la mala gestión realizada antes de la crisis global de hace diez años.
Según la nota, 3.460 millones de dólares del monto total propuesto se cubrirá con reservas existentes, mientras que el resto se sacará de los ingresos del banco en el segundo trimestre de este año. El valor sube más de un 5% en la Bolsa de Londres.
El consejero delegado, Ross McEwan, ha afirmado que este acuerdo permitirá a la entidad zanjar este asunto pendiente y «es el precio que hay que pagar por las ambiciones globales perseguidas por este banco antes de la crisis».
El pasado julio, RBS ya acordó el pago de 5.500 millones de dólares a la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda de EE UU, como parte de una serie de litigios por mala conducta que han afectado también a otros bancos, como Barclays y Deutsche Bank.
