La Asociación de Distribuidores de Ferretería y Bricolaje (ADFB), la Asociación de Fabricantes de Bricolaje y Ferretería (AFEB), así como las principales agrupaciones y distribuidoras del sector, han remitido una carta al ministro de Sanidad, Salvador Illa, y a la Secretaría de Estado de Comercio, en la que subrayan que las ferreterías y los centros de bricolaje son «las farmacias del hogar».
Estas asociaciones aseguran que sus «tiendas son fundamentales en la lucha contra la pandemia», porque ofrecen «a los ciudadanos productos de primera necesidad».
Ambas asociaciones han señalado que en muchos países europeos con restricciones aún vigentes, las tiendas de ferretería y bricolaje se encuentran abiertas, por lo que recuerdan que están capacitadas para «realizar una apertura controlada, con el requisito de velar por la seguridad de clientes y empleados, evitando la propagación» del coronavirus.
Las ferreterías y tiendas de bricolaje están abiertas, según estas asociaciones, en Portugal, Italia, Bélgica, la mayor parte de Alemania, Dinamarca, Finlandia, Holanda, Noruega, Polonia, Bulgaria, Ucrania, Estonia, Islandia, Croacia o Letonia, aunque «en algunos casos, con limitaciones horarias o de aforo».
En España, el sector de ferretería y bricolaje se compone de casi 8.000 puntos de venta (pequeños, medianos y grandes) y proporciona empleo directo a unas 150.000 personas, entre comercios y fabricantes.
Las organizaciones firmantes del comunicado han recordado que los productos relacionados con la electricidad, la fontanería o la climatización resultan esenciales tanto para los hogares como para la industria alimentaria, la logística e incluso los hospitales.
Además, han subrayado que las ferreterías y centros de bricolaje proveen también de productos para luchar contra el contagio, como lejía, guantes y productos de limpieza, entre otros.


