Endesa defiende las viejas nucleares para no invertir su beneficio que se lleva Enel

Empresas 23/03/2017

Endesa prefiere seguir con las viejas nucleares y no tener que invertir su beneficio en energías renovables para repartirlo en dividendos a sus accionistas. Hasta 2019 abonará 6.000 millones, de los que el 70%, 4.200 millones, irán a parar a manos de la empresa pública italiana Enel. Por cierto, Italia no tiene ninguna central nuclear en funcionamiento.

Endesa, pese a las mil vueltas que está dando junto a Iberdrola para la reapertura de Garoña, ha hecho hoy una encendida defensa de las viejas centrales nucleares españolas argumentando que suprimir ese medio de producción de energía eléctrica pondría en riesgo la seguridad de suministro.

Lo que le ocurre a Endesa es que, aunque actúa sólo en el mercado ibérico, siendo el español su principal negocio, el 70% del beneficio que produce cada año va a parar a su accionistas de control, la italiana Enel, controlada por el propio estado italiano.

Enel ha encontrado en Endesa una gran fuente de financiación. De hecho, ha ordenado a Endesa que cada años pague el 100% del beneficio a dividendos, alguno que no hace ninguna otra empesa no ya del sector o de otros sectores por la necesidades de inversión. Lo normal en el mejor de los casos es que el pay-out se sitúe en el 50% o 60%, es decir, los accionistas se qeudan con la mitad del beneficio y el otro se dedica a invertir.

De aquí a 2019, Endesa repartira 6.000 millones entre sus accionistas, 4.200 para Enel, si consigue mantener abierto el parque de las viejas nuecleares, el veto al autoconsumo y no invertor en fuentes de energía alternativa

No es así en el caso de la ex empresa pública española. De aquí a 2019, repartirá 6.000 millones de euros, todo su beneficio esperado, a dividendos. El 70% de ese dinero, 4.200 millones, generado gracias a los recibos que pagan sus clientes españoles, que sufren las contínuas subidas en su recibo eléctrico, irán a parar a la pública italiana Enel.

Por eso Endesa hace esa encendida defensa para seguir con sus viejas nucleares y recurre a amenzas como riesgo en el suminsitro o subidas de precio, algo que se podría evitar con el autoconsumo al que también se niega. Por cierto, Italia, de donde es su dueña, un país similar a España en PIB o habitantes no tiene ninguna central nuclear en funcionamiento. Contaba con cuatro y están desmanteladas o en proceso de desmantelación.

Así lo ha hecho hoy en el Congreso el director general de Energía Nuclear de Endesa, Juan María Moreno, que asegura que no es posible prescindir de la energía nuclear a corto o medio plazo sin poner en riesgo la seguridad del suministro.

Mientras en Endesa defiende el uso de las viejas nucleares en España, su propietaria Enel, que se lleva el 70% de su beneficio, no cuanta con ninguna en su país de origen, Italia

Durante su comparecencia, a puerta cerrada, en la Comisión de Energía, Turismo y Agenda Digital, Moreno ha asegurado que prescindir anticipadamente de las centrales nucleares supondría también un aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y una subida del precio de la electricidad en el mercado mayorista, según han explicado fuentes que han asistido a su exposición.
A juicio del directivo de Endesa, no es posible atender la punta de demanda en el sistema eléctrico sin contar con la energía nuclear, sobre todo por el menor peso paulatino del carbón nacional por motivos medioambientales. Lo que no ha contado en Endesa es que ella está siendo investigado por meter energía elèctrica producida gas y no energía nuclear en las puntas de demanda, lo que dispara los rpecios como ocurrió en el mes de enero.
En su opinión, de su responsable de Energía Nuclear, el cierre del parque nuclear reduciría el índice de cobertura por debajo del 1,1 aconsejado e incluso de la unidad, lo que podría evitarse, sin embargo, foemntando el autoconsumo.

Contra el autocnsumo eléctrico

El directivo de Endesa sí ha admitido que es posible sustituir las centrales nucleares por energías renovables, pero no en un periodo de tiempo corto.
Según Moreno, además de los 30.000 megavatios renovables necesarios para cumplir los objetivos medioambientales hasta 2030, la supresión de los 7.573 megavatios nucleares exigiría la instalación de 22.000 megavatios eólicos, 7.000 megavatios fotovoltaicos y 21.000 megavatios de baterías adicionales, un esfuerzo que no sería viable ni técnica ni económicamente en una década.
El directivo de Endesa ha dicho que la eliminación de la energía nuclear elevaría el precio de la electricidad en el mercado mayorista en más de 10 euros por megavatio hora, lo que supondría una subida del 26 % y un sobrecoste anual en el sistema de más de 2.500 millones. Algo que se evitará si Endesa dedicará parte de su beneficio en invertir en nuevas fuentes de energía y no a financiar únicamente a la pública italiana Enel.
Moreno ha asegurado que, en contra de lo que se dice, las centrales nucleares de Endesa no están amortizadas, ni a efectos contables ni financieros.
Según Moreno, una auditoría realizada por Ernst&Young -por cierto, auditorra de la propia Endesa por la que cobra de la elèctrica- ha mostrado que la rentabilidad de las nucleares no ha sido suficiente para recuperar la inversión.
El directivo de Endesa ha precisado que el inmovilizado neto pendiente de amortizar al cierre del pasado ejercicio asciende a 3.039 millones.

Endesa defiende que la inversión en las plantas de Almaraz, Ascó y Vandellós asciende a 3.656 millones de euros, una cantida ocoho veces inferior a la que lleva pagada a Enel en forma de dividendo

Esta cifra tan elevada, calificada así por el propio Moreno, es, no obstante, sólo la mitad de lo que repartirá de dividendo hasta 2019, y se a las fuertes inversiones realizadas desde la puesta en operación de las nucleares.
Desde 1997, la inversión en las plantas de Almaraz, Ascó y Vandellós asciende a 3.656 millones de euros en moneda de 2016, casi un 60% del coste inicial de las centrales, defiende Moreno, bastante por debajo de los más de 28.800 millones que Enel ha obtenido ya de Endesa a través de los dividendos.
Endesaq también, como no se queja, del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), porque según Moreno plantea un exceso de regulación y tiene un enfoque demasiado prescriptivo, lo que se obliga a las plantas a un esfuerzo excesivo para cumplir los requisitos.

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