Las aerolíneas estadounidenses celebraron a lo grande el fin del embargo a Cuba. Abrieron nuevas rutas, desviaron otras para tener escala en Cuba y la realidad les ha devuelto un revés importante.
Las aerolíneas no realizaron un «buen estudio de mercado», simplemente se abrieron a Cuba tras el embargo sin tener en cuenta ni la capacidad hotelera ni las sobreofertas de trayectos. Esta apertura de las aerolíneas ha terminado con reajuste de vuelos y la salida de dos compañías del mercado cubano, según la firma The Havana Consulting Group, en una información publicada por El Diario de las Américas.
The Havana Consulting Group apunta que extenderá el informe para conocer la realidad del mercado turístico cubano, así como los vuelos a la isla desde EE UU. En este sentido, explica que los vuelos crecieron «descomunalmente» hasta alcanzar la cifra récord de 3.663 en el primer trimestre de este año. El informe deja claro que las aerolíneas cometieron un «error de sobrevaloración de la demanda del mercado cubano».
En marzo, las low cost Silver Airways y Frontier han suspendido sus vuelos a Cuba debido a la saturación en la oferta, mientras que otras grandes como American Airlines o Jet Blue han reducido sus frecuencias y envían aviones de menor tamaño. En 2016 el Gobierno estadounidense autorizó 110 vuelos a la isla, 20 de los cuales a La Habana y los 90 restantes a otras ciudades cubanas.
Pero esta euforia de la aerolíneas estadounidenses por «conquistar» el mercado cubano, a partir del «deshielo» de relaciones entre ambos países, careció de un «riguroso y profundo estudio de mercado«, precisó el experto cubano.
Hubo una guerra de precios entre las compañías aéreas, reduciendo el billete de entre 450 y 500 dólares a 100 y 180 dólares, pero ni aún así incentivaron la demanda. Los altos ejecutivos desconocían las deficiencias fundamentales del sector turístico cubano, entre otras una «infraestructura hotelera que continúa siendo limitada y un deterioro y falta de mantenimiento acumulado», sin capacidad para atender la actual demanda internacional.
«La industria turística cubana exige hoy un cambio de modelo del producto (…) una renovación y diversificación» y, para ello, el país caribeño necesita «grandes y novedosas inversiones que inyecten modernidad y eficacia», afirma la empresa consultora.
De esta forma, cree que habría que esperar a «nuevas leyes que abran y dinamicen la economía». Hasta entonces, la «gigantesca ola de posibilidades económicas levantada por el deshielo corre el riesgo de convertirse en una burbuja que se desinflará» con la misma fuerza que surgió.
En este sentido, ha considerado que debían tenerse en cuenta antes de lanzarse a la aventura de los vuelos comerciales a Cuba: el embargo vigente, que «limita el turismo abierto«, así como el crecimiento del turismo interno y el procedente de otros países, lo que provocó saturación en la capacidad hotelera y sobreprecio.
