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Ferrovial./EFE

Los altos cargos de Ferrovial, absueltos en el caso Palau por prescripción del delito

Pedro Buenaventura, directivo de Ferrovial, y Juan Elízaga Corrales, director de relaciones institucionales de la constructora, quedan libre de todos los cargos en el caso Palau al haber prescrito, pero deja claro que sí se cometieron.
Pedro Buenaventura ha sido absuelto de todos los delitos del que se le acusaban, como administración desleal y tráfico de influencias al «haber prescrito los hechos que se le imputaban». Buenaventura fue el director de Ferrovial durante el saqueo. La empresa habría pagado un total de 10.931.565,84 euros en comisiones a cambio de obra pública. De este montante, 5,446 millones fueron a parar a la Fundación del Palau y otros 5,485 millones a la Asociación, según consta en la sentencia.

Los pagos realizados por Ferrovial

Según consta en la sentencia, otra de las acciones a través de las cuales Félix Millet y Jordi Montull buscaron y obtuvieron su enriquecimiento particular a costa de los fondos de Asociación y Fundación del Palau de la Música fue su mediación para el establecimiento, mantenimiento y funcionamiento de un sistema por el cual la sociedad Ferrovial-Agroman, mediante el pago de comisiones a la formación política CDC.
Así, «obtenía la adjudicación de determinados concursos y licitación para la construcción de obra pública en la Comunidad Autónoma de Catalunya, concursos que eran promovidos por entidades autonómicas o locales cuyos gobiernos estaban conformados o regidos por miembros de dicha formación, pagándose aquella comisión en proporción al volumen económico de obra que debía ser adjudicada, adjudicación que requería el ejercicio, por parte de determinadas personas de la formación política, del necesario influjo sobre los órganos que resolvían los concursos para que estos fueran finalmente resueltos a favor de la citada Ferrovial».

Félix Millet y Jordi Montull hacían suya una parte de la comisión abonada por Ferrovial

«Por su participación en el establecimiento, mantenimiento y funcionamiento del sistema, Félix Millet y Jordi Montull hacían suya una parte de la comisión abonada por Ferrovial,  comisión que se ocultaba detrás de los fondos que esta abonaba al Palau como patrocinio», continúa el juez. «Para llevar a cabo aquel propósito, Félix Millet y Jordi Montull
idearon la creación de un ciclo de conciertos, conocido como “Palau-100”, que sería formalmente patrocinado por Ferrovial, si bien el objeto de dicho patrocinio no era auxiliar económicamente al Palau de la Música para poder desarrollar aquel ciclo, sino dotar de los suficientes fondos a Félix Millet y Jordi Montull, para que estos pudieran abonar las comisiones pactadas a CDC y quedarse su parte de la comisión».
Así, los fondos aportados por Ferrovial al Palau de la Música entre 2001 y 2009 iban desde los 661.113 euros en 2001 a los 607.908 en 2009, pero fue en 2002 cuando se registró el mayor pago. La constructora abonó un total de 1,878 millones, la mayor parte fue para la Fundación del Palau (1,757 millones) y tan solo 120.000 a la Asociación, como queda plasmado en la tabla.
Según la sentencia, «el inicio de las aportaciones de Ferrovial es anterior al 2001, así ya en 1997 aquella aportó a la Fundación 661.113’31 euros, cantidad que se repetiría en 1998 y que descendió hasta 360.607 euros en 1999».
Estas aportaciones de la constructora al Palau respondían, fundamentalmente, a dos conceptos: un pago anual como miembro de honor de la Fundación y el patrocinio publicitario. Este último abarcaba el patrocinio del ciclo anual de conciertos conocido como “Palau-100” y el patrocinio de un número variable de conciertos singulares de cada cicló, según fueran las necesidades de aportar fondos para el pago de comisiones. Dicha aportación de fondos se articulaba a través de los siguientes instrumentos jurídicos, que se repetían cada año:
Por una parte, Ferrovial-Agroman era patrocinador de la fundación Orfeó Català-Palau de la Música. Concluían cada año un contrato de patrocinio publicitario sobre la temporada de conciertos denominada «PALAU-100» que se iba a desarrollar durante ese año y parte del siguiente. En el contrato se fijaba la suma a satisfacer por Ferrovial (601.012 euros por temporada, si bien se elevó hasta los 676.207 euros por temporada en los ciclos 2007/2008 y 2008/2009, IVA no incluido) y el calendario de pagos, normalmente tres, para hacerla efectiva. Adicionalmente, y de forma habitual, se firmaba también otro contrato de patrocinio, esta vez específico, respecto del Concierto Inaugural de dicho ciclo
(la cifra satisfecha giraba habitualmente entorno a los 300.506 euros, IVA no incluido).
Finalmente, como señalábamos, Ferrovial-Agroman, como patrocinador de la misma fundación, «firmaban eventualmente otros contratos de patrocinio sobre conciertos específicos de dicho ciclo. En los patrocinios por conciertos específicos el contrato indicaba la suma a satisfacer por Ferrovial (por cifras que van desde aproximadamente los 80.000 euros hasta algo más de 190.000 euros, IVA no incluido) y la fecha para hacerla efectiva en un único pago.
Como firmantes de todos estos contratos a los que se ha hecho referencia aparecían, por la Fundación, Félix Millet, y por Ferrovial, Juan Elízaga, entonces director de relaciones institucionales.
En cuanto a la condición de Miembro de Honor de la Fundación, la misma se plasmaba en una aportación dineraria anual de esta última empresa a aquella fundación, aportación que osciló entre los 60.000 euros, inicialmente, y los 93.000 euros que se abonaron en la temporada 08/09. «Hay que añadir que existieron además otros patrocinios muy
puntuales, como fueron el relacionado con la reconstrucción del órgano del Palau de la Música, por importe de 240.405’00 euros en el año 2002; el patrocinio por apadrinamiento de un tubo de la fachada del órgano del Palau de la Música, por importe de 11.000’00 euros, en junio de 2003; y el patrocinio relacionado con el Centenari del Palau, por un importe de 300.000 euros, en el año 2008».
Por parte de Ferrovial, en la ideación y ejecución de este acuerdo, participaron Pedro Buenaventura (director territorial de zona en Cataluña hasta mayo del año 2000, Director de la delegación de la empresa en Polonia de mayo del 2000 a febrero de 2002 y Director General de la División de Construcción de la compañía de febrero de 2002 a marzo de 2006), auxiliado en tal menester por Juan Elízaga, director de Relaciones Institucionales en dicha mercantil hasta al menos julio de 2009, y como tal, a cargo de las relaciones de patrocinio entabladas por la misma».
Con la indispensable mediación y participación de Félix Millet y Jordi Montull, aquellos dos encausados, sin que conste el conocimiento ni la aquiescencia de los órganos colegiados de la entidad, ni de sus accionistas, y como mínimo desde antes del inicio de la temporada 1999-2000, pactaron con Carles Torrent, responsable de tesorería de Convergència Democràtica de Catalunya en dicha época y sin excluir la participación de otras personas de esta formación que no han podido ser completamente identificadas o cuya responsabilidad penal ha sido declarada prescrita, que Ferrovial entregaría fondos dinerarios a CDC a cambio de que esta, haciendo valer el ascendiente que algunas de las
personas que la integraban tenían sobre aquellas que conformaban los órganos de gobierno y de adjudicación de obra pública, en entes autonómicos o locales integrados por miembros del propio partido, garantizase la adjudicación de un determinado volumen económico de obra pública de forma anual.

La Audiencia de Barcelona ve «inequívoco» el tráfico de influencias para adjudicar a Ferrovial varios concursos de obra pública, cuyo resultado final se «cocinó» y «manipuló»

Según la sentencia, Buenaventura y Elízaga se aprovecharon del cargo para obtener de los máximos responsables de la empresa a nivel estatal el asentimiento al inicio y posterior mantenimiento anual, del patrocinio del Palau de la Música. La Audiencia de Barcelona ve «inequívoco» el tráfico de influencias para adjudicar a Ferrovial varios concursos de obra pública, cuyo resultado final se «cocinó» y «manipuló» a cambio de que la constructora pagara comisiones ilegales a CDC a través del Palau de la Música.
Las pruebas aportadas en el juicio llevan «de forma inequívoca» a concluir que hubo «tráfico de influencias» para que determinadas obras fueran adjudicadas a favor de Ferrovial, ya que existen documentos que acreditan que la «manipulación del resultado final se empezaba a ‘cocinar’ antes de presentar la propuesta» en el concurso público.
En virtud de ese acuerdo, Ferrovial acordó en 2001 con Millet patrocinar un concierto anual de Palau-100, con el propósito de camuflar a través del Palau las mordidas a CDC.
No obstante, según el tribunal, sobre el año 2002 se cambió el «sistema organizativo» para el pago de las comisiones, que dejaron de ser por adelantado y se llevaron a cabo una vez Ferrovial obtenía la «correspondiente adjudicación».
Para la Audiencia, este cambio de sistema se acordó «quizás» porque Pedro Buenaventura «se cansó de pagar y luego tener que, encima, reclamar», o incluso debido al mayor volumen de obra prevista a licitar, como la Línea 9 del metro y la Ciudad de la Justicia, con el «consiguiente fraccionamiento del pago de las comisiones en varios años».
Con las pruebas aportadas al juicio, la Audiencia concluye que, a partir de 2002, primero se conseguía la adjudicación (de la obra pública a favor de Ferrovial) y, una vez conocido el importe de la misma, se calculaban las cantidades a pagar en concepto de comisión: 2,5 para CDC y 1,5% para Fèlix Millet y su mano derecha, Jordi Montull. El cambio de sistema acordado en 2002 no supuso, según la Audiencia, ninguna modificación de fondo, sino «solo un cambio en la forma de retribuir el tráfico de influencias».

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