La agencia de medición de riesgo Fitch mantiene la calificación del Banco Santander en un notable bajo o A-, con una perspectiva «estable», tras la compra del Banco Popular.
Según la medidora de riesgos, la adquisición del Popular es neutra para la entidad financiera presidida por Ana Botín. El impacto de integrar los activos y los pasivos del Popular en el ratio de capital de máxima calidad CET1 del Santander será compensado por la anunciada ampliación de capital de 7.000 millones de euros que hará el Santander y que ya tiene asegurada, según apunta Fitch.
El Grupo que preside Ana Botín tenía un ratio de capital CET1 «fully loaded», es decir, cumpliendo ya con todos los requerimientos de Basilea II, del 10,7 % al finalizar el primer trimestre de 2017.
Para Fitch, los riesgos de la operación son controlables teniendo en cuenta el tamaño del Popular y la experiencia del equipo gestor del Santander en integrar otros bancos.
Pese a que la calidad de los activos del grupo unido se verá perjudicada en un principio por los activos problemáticos que incorporará el Banco Popular, los expertos de Fitch están convencidos de que el incremento de la cobertura de los mismos tras la compra facilitará la venta de los mismos.
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, explicó el pasado miércoles que las provisiones de 7.200 millones de euros que tienen previsto destinar a los activos inmobiliarios del Popular elevarán la cobertura de los mismos del 45 % al 67 % y explicó que su intención era desprenderse de al menos la mitad de la cartera en unos 18 meses.
Además, Fitch considera que la compra del Popular reforzará la posición competitiva del Santander en Portugal y dará lugar a la franquicia minorista líder en España en banca comercial y de pymes.
Sin embargo, esperan un cierto deterioro inicial en la rentabilidad de la filial española del Santander por todos los costes que traerá la integración y la reestructuración, que se verán compensados gradualmente por las sinergias y el ahorro de costes que Santander calcula que podría rondar los 500 millones de euros anuales a partir de 2020.


