El presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixente, José Luis Bonet, tilda de «lamentable»el boicot contra los productos catalanes y afirma que no ha tenido «demasiado efecto» en las ventas de la compañía porque hay un «contraboicot».
Es decir, mientras algunos consumidores reniegan de comprar productos catalanes y otros se niegan a comprar productos de empresas que se han ido de Cataluña, la mayoría de consumidores está realizando compras de productos de estas empresas que se ven perjudicadas por un motivo político.
Desde Cataluña, los independentistas tratan de alentar un boicot contra empresas como Freixenet, que se han posicionado en contra de la secesión, al tiempo que otros se han mostrado en contra de comprar cualquier producto catalán, pese a perjudicar a numerosas empresas de otras regiones de España que proveen mercancía para desarrollar el producto final.
Asimismo, ha advertido que costará tiempo que las empresas vuelvan a Cataluña. «Va a costar mucho tiempo» que las empresas que han salido de Cataluña vuelvan a la comunidad autónoma, a pesar de que en muchos casos se mantienen los elementos de producción. Esta salida «en tromba» de empresas, 1.302 desde el pasado referéndum ilegal del 1-O hasta el pasado lunes, implica «una pérdida de competitividad y un desequilibrio», ha añadido durante una jornada sobre el futuro de España organizada por la revista Forbes.
Bonet entiende que «ante esta inseguridad las empresas se pongan a recaudo«, aunque esto suponga un «gran desgarro de los dirigentes» de estas compañías. De hecho cree que si la situación de inestabilidad se prolonga aumentará el número empresas que trasladen su domicilio de manera definitiva, una tendencia que se complicaría aún más ante una eventual independencia.
El golpe de Estado tiene un coste que no tendría que existir debido a que es una motivación política
El proceso secesionista tiene así «un coste muy grande» que, en opinión de Bonet, «no tendría que existir» porque deriva de razones políticas e implica una inestabilidad social. Esta «frivolidad» de los secesionistas «puede perjudicar al ciclo positivo» de la economía, ha asegurado, para añadir que ya «ha empezado a perjudicar».
«La situación de Cataluña es realmente preocupante porque está partida, fracturada», ha considerado, al tiempo que ha tachado de «disparate» la existencia de empresarios independentistas en un mundo globalizado.
En referencia a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, ha considerado que debe hacerse «en la medida justa que sea necesario para reconducir la situación», porque la actual situación es «muy nociva para los intereses de los catalanes».


