Iberdrola ostenta el 8% de Siemens Gamesa, aunque llegó a tener un paquete más significativo, de casi el 17%, cuando Corporación IBV -participada al 50% entre la eléctrica y BBVA- entraron con fuerza en el capital en 2006. El paquete actual ya vale menos de 400 millones de euros respecto a hace un año.
En 2006, la eléctrica y BBVA se hicieron con el 11% por 445 millones. Gamesa cotizaba entonces por encima de los 16 euros por acción y aún tenía recorrido para alcanzar sus máximos históricos en el apogeo de la burbuja inmobiliaria. Eran los tiempos dorados para las energéticas debido a las inmejorables condiciones que impuso el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, dando unas primas del 7,4% para las renovables, un montante que disparó el déficit energético que debemos pagar ahora los consumidores y usuarios.
Gamesa trata de que Siemens compre su 8% en Gamesa, mientras la alemana se niega a tener que lanzar una opa. Según la eléctrica, Siemens trata a Gamesa como si fuera una filial, haciendo y deshaciendo a su gusto, incluyendo la colocación de hombres de confianza en la cúpula. En la Junta de Accionistas de Iberdrola, Sánchez-Galán lo puso de manifiesto con una crítica sobre la compañía alemana.
Y es que, Iberdrola ve como Gamesa no levanta el vuelo en el IBEX 35, con un escenario agorero debido a los problemas de su mercado internacional, especialmente en la India. La capitalización actual de Gamesa es de 7.860,49 millones, otorgando un valor de 628 millones al paquete que ostenta Iberdrola. Cuando Siemens se hizo con el 68% del fabricante de aerogeneradores, el paquete de Iberdrola ascendía a 720 millones de euros, y no se lanzó una opa porque la Comisión Nacional del Mercado de Valores exigió a cambio una serie de requisitos, como la imposibilidad de tratar a Gamesa como si fuese una filial, que, según Iberdrola se ha incumplido.
El valor de la participación de Iberdrola en Gamesa llegó a ser de 1.000 millones de euros
El valor actual del 8% de Iberdrola es muy inferior a los 1.000 millones que tenía Iberdrola cuando fue el máximo accionista de Gamesa. El pasado año, Gamesa sucumbió en Bolsa en un año para olvidar para los fabricantes de aerogeneradores. La caída en Siemens Gamesa llegó a ser del 50%, para marcar los 10,3 euros. Desde entonces, la subida es de solo el 9%, muy lejos de los 21,6 euros registrados en abril de hace un año y aún más lejanos quedan los 34 euros que alcanzó en 2007.
Gamesa tiene una fuerte exposición a EE UU, su segundo mercado, y la llegada de Donald Trump no le ha facilitado la tarea, más cuando el presidente de EE UU está apostando por los combustibles fósiles y la industria en vez de las renovables.
También tiene presencia en Brasil, México y la India, países emergentes no exentos de problemas económicos. En México acaba de obtener la victoria López Obrador, en Brasil se está saliendo de una deflación, mientras que en India, su principal mercado, tiene innumerables problemas financieros.
El país está afectado especialmente por el tipo de cambio, que a su vez afecta a la banca. Todo ello aderezado con subidas imparables del petróleo, que vuelve a rozar los 80 dólares por barril, un montante que arrasa a los países dependientes de esta materia prima. La depreciación de la moneda india es no solo un problema para el país, sino también para Gamesa, ya que al convertirlas en euros reduce su valor.


