El consejo de administración de Gas Natural ha aprobado el cambio de sede social de Barcelona a Madrid de forma «temporal» ante el golpe de Estado de los independentistas liderados por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras.
La multinacional Gas Natural Fenosa ha decidido en un consejo de administración extraordinario trasladar su sede social a Madrid. La energética sigue así los pasos de ‘fuga de empresas’ como Banco Sabadell, Oryzon, Eurona, Dogi, Service Point, entre otras numerosas empresas que han reaccionado ante la situación de incertidumbre generada por el proceso separatista en Cataluña. Este viernes, Caixabank también tomará una decisión al respecto.
La multinacional energética trata así de aportar tranquilidad a los mercados ante la hipótesis de que el Parlamento catalán apruebe una declaración unilateral de independencia la semana que viene.
Gas Natural Fenosa es un grupo multinacional presente en más de 30 países, cuenta con casi 22 millones de clientes y tiene su origen en la Sociedad Catalana para el Alumbrado de Gas, constituida en 1843. Se trata de la segunda empresa catalana del IBEX 35 y la sexta cotizada de la Bolsa de Barcelona que aprueba el cambio de su sede social ante la incertidumbre generada por la posibilidad de que el Parlamento catalán declare la semana que viene la independencia.
Gas Natural Fenosa comunicará oficialmente el traslado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores esta histórica decisión. Se esperaba que la decisión se fuera a tomar en los próximos días, pero será definitivamente este mismo viernes.
Todo para evitar crear una mayor incertidumbre a clientes y proveedores y protegerse en caso de que vaya a más el desafío separatista. Cabe recordar que CaixaBank, cuyo consejo decidirá también el cambio de sede social esta misma tarde, es el mayor accionista de Gas Natural, con un 48%, un 24% en manos de Criteria y otro 24% en la Fundación Bancaria de La Caixa. El movimiento, en caso de producirse, se realiza después de que Banco Sabadell haya decidido trasladar la sede social a Alicante.
La reunión extraordinaria del consejo de Gas Natural se produce justo después de que el Gobierno flexibilice el cambio de sede social, para agilizar la salida de empresas en Cataluña.
Por otro lado, el consejo de Abertis también está preparando las maletas, aunque no han fijado la salida para huir de una economía regional en claro declive debido al golpe de Estado separatista. La decisión la tendrá que adoptar su consejo de administración y será comunicada próximamente a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
El incesante éxodo de empresas catalanas hacia otras regiones de España lleva un largo tiempo produciéndose, pero ahora son las grandes quien han tomado decisiones de importante calado de cara a inversores internacionales y nacionales. La primera empresa del IBEX 35 en anunciar la salida fue Banco Sabadell.
Todas ellas cotizan también en las Bolsas de Barcelona, por lo que no se descarta que tras una declaración unilateral de Independencia este parqué quede reducido a un pequeño grupo de empresas catalanas.
Cabe destacar que uno de los principales accionistas de Abertis es CaixaBank, y lo mismo pasa con Gas Natural Fenosa, presidida por el ex presidente de la entidad financiera, Isidro Fainé. En total, Criteria tiene un 24% de Gas Natural Fenosa y otro 24% está en manos de la Fundación Bancaria de La Caixa. El resto de grandes accionistas tienen un 20%. En Abertis, en plena opa de Atlantia, la Fundación Bancaria de la Caixa tiene el 24,13%.
El argumento esgrimido para estos cambios se basa en dar respuesta a la inquietud de inversores y accionistas ante el golpe de Estado en Cataluña. Todo se debe a evitar un contagio a clientes y accionistas y mantener la actividad ante el desvarío de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, quienes han interiorizado el discurso más radical entre los independentistas: conseguir la independencia a cualquier precio, sin importar las consecuencias. De hecho, ante estos movimientos los independentistas afirman: “Ya volverán, somo como la Dinamarca del Sur de Europa”. La realidad es que de seguir ese camino se convertirá en la Caracas de Europa, sin grandes empresas -que generan empleo- y con la paralización de cualquier tipo de inversión, reduciéndose el consumo y por tanto incrementando el paro. Todo ello, fuera de la UE, del euro, sin asistencia del BCE y sin poder financiarse en los mercados.
