Una de las familias más acaudaladas de Cataluña, los Carulla, muy próximos a los postulados separatistas, no han cerrado el acuerdo de compra de la belga Continental Foods por 1.000 millones de euros.
Los Carulla, a través de su holding Agrolimen, vigilada por Hacienda por presuntas irregularidades en el Impuesto de Sociedades e IVA, pretenden comprar desde hace medio año la belga Continental Foods, propiedad de CVC. Las negociaciones están rotas por el momento. Cabe señalar que los Carulla son accionistas de referencia en el diario de corte independentista Ara y muy cercanos a una de las plataformas convocantes de las manifestaciones separatistas de los últimos años, Òmnium Cultural.
La operación se tenía que cerrar en octubre, en pleno golpe de Estado de Puigdemont, con la celebración de un referéndum ilegal el día 1 y la declaración unilateral de independencia poco después. «Las negociaciones se han roto», han asegurado fuentes financieras a Vozpópuli. El principal problema ha sido el precio ofertado, ya que Agrolimen no cubriría las expectativas de CVC.»Ha sido un problema de precio», añaden. Dichas fuentes no vinculan la crisis institucional catalana con el fracaso de las conversaciones.
La dueña de marcas como Gallina Blanca y Avecrem trataron, sin éxito, cerrar el acuerdo con la belga durante octubre, en el punto más álgido del golpe de Estado en Cataluña. Se estimaban los 1.000 millones de euros. La empresa a comprar es la antigua Campbell Soup Company, un gigante muy popular en Alemania, Francia y Bélgica. Ninguna de las dos empresas ha realizado comentario alguna sobre la ruptura de las negociaciones.
Con esta compra se esperaba una expansión de Gallina Blanca en Europa, donde ya tiene representación en Italia, Holanda y Rusia. Continental Foods está firmemente presente en Bélgica, Finlandia, Francia, Alemania y Suecia, con una facturación de 400 millones de euros.


