Las catalanas Holaluz y Nexus se hacen con el megacontrato eléctrico del Ayuntamiento de Madrid, dirigido por Manuela Carmena, que dejó fuera a las grandes eléctricas, Endesa, Gas Natural Fenosa e Iberdrola, tras exigir que todo el suministro proviniera de energía renovable. Iberdrola recurrirá la decisión.
Las comercializadoras ganadoras darán el servicio en Madrid a partir del 2 de julio hasta el 2020 por 82 millones de euros por los bloques de la licitación, cada uno con su tamaño y tensión.
Este contrato, dividido en cuatro lotes y cuyo precio de licitación es de unos 82 millones de euros, ha sido adjudicado este jueves por una mesa de contratación pública convocada ayer y que ha necesitado un día para comparar las ofertas «complejas» presentadas por las distintas compañías, según indican a Efe fuentes del Ayuntamiento de Madrid. Holaluz se ha hecho con los lotes I, III y IV mientras que Nexus ha obtenido el lote II.
El Ayuntamiento ha podido adjudicar finalmente este servicio después de que el Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid diese el pasado 23 de abril su visto bueno a la exigencia de que solo pudiesen optar al contrato las comercializadoras que vendan sólo electricidad de origen renovable, desestimando los recursos presentados por Gas Natural, Iberdrola y Endesa.
Las condiciones exigidas por Ahora Madrid y Carmena hacen imposible que las grandes eléctricas puedan entrar en los concursos públicos de Madrid
Iberdrola ha mostrado su «malestar», según fuentes conocedoras del proceso de licitación a El Confidencial, quienes aseguran que «el Ayuntamiento les ha excluido pese a contar con total capacidad y compromiso».
La eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán tiene intención de recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid esta adjudicación, ya que fue excluida de la misma. A su juicio, las trabas puestas por Carmena y su equipo son una medida «absurda, discriminatoria y basada en un argumento falso». Además, ha argumentado que si bien su mix no es 100% renovable suministra decenas de veces más energía limpia que los adjudicatarios. En concreto, 24 veces más que el principal adjudicatario y ocho veces más que el segundo.
Ahora Madrid exigía el etiquetado A de la CNMC, con el que se acredita que las adjudicatarias vendieron electricidad renovable durante el 2017, cumpliendo así los requisitos de un contrato, que deberán estudiar ahora los tribunales.
Las grandes eléctricas quedaban fuera del contrato ya que su energía proviene del carbón, el gas o la nuclear, sin los cuales no habría suministro eléctrico suficiente para hacer frente a la demanda. El Tribunal Administrativo de Contratación Pública (TACP) de la Comunidad de Madrid desestimó los recursos de Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa. No obstante, Iberdrola ya recurrió esa decisión a la justicia ordinaria, con lo que la batalla en los tribunales aún no ha terminado.
