IAG sube un 25,8% su beneficio hasta septiembre pese al Brexit y los ataques terroristas. A cierre de septiembre ha presentado unas ganancias de 1.484 millones.
Según ha comunicado International Consolidated Airlines Group (IAG), formado por British Airways (BA), Iberia, Vueling y Aer Lingus, a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV, los resultados se vieron afectados negativamente por los atentados terroristas, el referéndum británico para salir de la UE («Brexit«), interrupciones operativas -huelgas de los controladores aéreos- y la evolución negativa de los tipos de cambio, aunque estos factores se compensaron parcialmente con el descenso de los precios del petróleo, ha explicado IAG.
No obstante, tras la decisión del Reino Unido de abandonar la UE, «no se ha producido ningún cambio regulatorio que afecte a la capacidad del grupo para desarrollar su negocio de forma eficaz o a su estructura regulatoria. Los términos de la salida del Reino Unido de la UE todavía no se han negociado», ha añadido IAG.
IAG logró disminuir un 18,7% la factura del combustible, al beneficiarse del descenso de los precios medios del petróleo, después de coberturas, y las eficiencias obtenidas con la introducción de nuevos aviones y la mejora de procedimientos.
A los niveles actuales del precio del combustible y tipos de cambio, el grupo hispano-británico espera obtener un beneficio de las operaciones de aproximadamente 2.500 millones de euros en 2016 y «no se ha producido ningún cambio significativo en las condiciones de mercado a corto plazo».
El beneficio de las operaciones de IAG entre enero y septiembre fue de 1.915 millones de euros antes de partidas excepcionales, lo que representa una mejora del 6,1 % respecto al año anterior, según ha comunicado hoy el grupo aéreo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Los ingresos totales se elevaron a 17.272 millones de euros, un 0,9 % más, de los que 15.345 millones, un 0,4 % más, correspondieron a los de pasaje y 743 millones a los de carga, un 6,9 % menos.
Aunque el desempeño fue «sólido» en el tercer trimestre, los resultados se vieron afectados por un difícil entorno operativo, con un impacto negativo de los tipos de cambio muy significativo de 162 millones de euros, debido principalmente a la debilidad de la libra esterlina, y continuas interrupciones operativas provocadas por las huelgas de controladores aéreos, ha señalado el consejero delegado de IAG, Willie Walsh.
De enero a septiembre, IAG aumentó un 11,3% la capacidad (asientos por kilómetro ofertados o AKO), mientras que el volumen de tráfico creció un 11,8 %, lo que elevó el coeficiente de ocupación hasta el 82,1 %, 0,4 puntos más. Iberia y Vueling mantuvieron sus patrones de crecimiento, pero «a un ritmo más lento».
En cambio, los gastos de personal aumentaron un 1,6%, debido en parte a un cargo inicial por reestructuración de plantilla de 62 millones de euros vinculado a iniciativas desarrolladas con el fin de mejorar la eficiencia y eficacia general de BA.
El yield (ingresos de pasaje/ingresos pasajero-kilómetro transportados) descendió en BA e Iberia por la presión sobre las tarifas en las rutas sensibles al petróleo, la caída de la demanda debido a la incertidumbre derivada del «Brexit» antes y después de la votación y la depreciación de las monedas de Latinoamérica, África y Oriente Medio, todo ello agravado por el impacto de los atentados terroristas.
La evolución de los ingresos de pasaje de Vueling se vio afectada negativamente por los atentados terroristas y las perturbaciones operativas provocadas por las huelgas de controladores aéreos, mientras que la de los de Aer Lingus ha sido sólida desde su adquisición, especialmente en las rutas del Atlántico norte.
La posición de efectivo del grupo es de 6.190 millones de euros, 334 millones más que a finales de 2015, con un efecto cambiario adverso de 475 millones de euros, en tanto que la deuda neta ajustada se redujo un 5,6%, hasta 8.037 millones, y el ratio de deuda neta ajustada/ebitda mejoró 0,1 puntos hasta 1,8 veces.
Los retrasos y cancelaciones le cuestan 40 millones a Vueling
El caos operativo generado por Vueling el pasado mes de julio, a raíz de retrasos y cancelaciones de muchos de sus vuelos, le ha costado a la compañía catalana en torno a 40 millones de euros, ha asegurado el consejero delegado de IAG, Willie Walsh.
Dichas perturbaciones operativas, provocadas sobre todo por las huelgas de controladores aéreos, junto con los atentados terroristas, han afectado negativamente a la evolución de los ingresos de pasaje de Vueling, según se desprende de los resultados de los nueve primeros meses del año de IAG, que integran, además de la compañía de bajo coste catalana, British Airways (BA), Iberia y Aer Lingus.
Walsh defendió que los problemas operacionales de Vueling fueron causados por las huelgas de control aéreo y que la compañía catalana no fue su única víctima, pero se puso mayor foco mediático en ella que en otras aerolíneas.
No obstante, Walsh destacó, en una conferencia telefónica con los medios españoles, que los resultados operativos de Vueling han sido buenos y «mejores que los de muchas compañías competidoras«. IAG espera que los resultados operativos y financieros de la ‘low cost’ catalana vuelvan a la normalidad en 2017.
A juicio del consejero delegado de IAG, tanto Vueling como otras compañías del grupo encontrarán oportunidades para crecer en el mercado español, que continuará siendo «fuerte«, al beneficiarse «claramente» del aumento de la demanda hacia España por problemas de seguridad que sufren algunos destinos competidores, tras los ataques terroristas.
IAG tampoco ha observado caídas de demanda en las rutas que enlazan España con el Reino Unido por la devaluación de la libra frente al euro que se ha producido tras la votación del «brexit».
Tanto el crecimiento de la demanda hacia España como la evolución positiva de la economía española generarán oportunidades de crecimiento para las aerolíneas hacia y desde el país, con la única excepción de Latinoamérica y más particularmente de Brasil, puntualizó Walsh.
IAG no tiene evidencias de mejora de la situación del mercado brasileño, por lo que Walsh considera que «probablemente» hasta 2018 no se verán señales de cambio de tendencia en el país sudamericano.
