Iberdrola, la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez-Galán, ha endurecido su protocolo anticorrupción para evitar volver a ser sancionada. Los directivos de la compañía no podrán realizar donaciones y regalos a políticos, a través de fundaciones, ni tampoco a funcionarios.
Con este protocolo, Iberdrola trata de evitar cualquier práctica dudosa con la administración, con los partidos políticos, que históricamente han favorecido a las eléctricas con el Boletín Oficial del Estado y que después se pagaban con la entrada de ex políticos en los consejos de administración, una práctica conocida como «puertas giratorias».
Recientemente Iberdrola ha sido multada por el Banco Mundial por el pago de comisiones irregulares en algunos países de Europa, como Letonia y Albania. Ahora trata de regular todos los contactos internos con las administraciones con un protocolo aprobado por la Unidad de Cumplimiento del consejo de administración. Según el cual, se prohíbe recibir o dar «cualquier tipo de ventaja o beneficio, lo que incluye entregas de dinero, obsequios o regalos, así como cualesquiera otras hospitalidades tales como entradas a espectáculos o eventos deportivos, viajes o alojamiento», según recoge El Confidencial.
«No se ofrecerá o entregará ventaja o beneficio alguno que pueda influenciar o que pueda interpretarse como un intento de influenciar a una autoridad o funcionario público para obtener un trato de favor o una ventaja impropia para el Grupo, para un tercero o para uno mismo», señala el nuevo protocolo anticorrupción. «La prohibición será igualmente aplicable incluso en aquellos casos en los que la ventaja o beneficio sea sufragado personalmente por el empleado», continúa.
Asimismo, para no dar lugar a equícovos, estipula la definición de ventaja, beneficio e influencia. «Llevar a cabo una sugestión, inclinación o instigación sobre otra persona para alterar el proceso motivador de esta respecto de una decisión a tomar en un asunto relativo a su cargo», motivo por el que la relación profesional deben ser acordes con «los principios de cooperación, transparencia y honestidad».
Iberdrola cuenta ahora con varios ex políticos en su consejo, como Ángel Acebes, ex ministro con José María Aznar. También tiene a Manuel Marín, ex presidente del Congreso con el PSOE y presidente actual de la Fundación Iberdrola, así como con Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal, en el consejo de su filial de ingeniería, Iberinco.
Iberinco, filial de Iberdrola, sin acceso a los fondos del Banco Mundial por el fraude de ejecutivos
Iberinco, filial de la eléctrica Iberdrola, y la propia compañía no podrá acceder a los fondos del Banco Mundial durante un año tras destaparse un caso de corrupción en Letonia. Como consecuencia, el consejo de Iberdrola despidió a toda la cúpula de esta compañía.
La «mala praxis» de esta filial aún colea con la nueva sanción. Según el Banco Mundial, los ejecutivos de Iberinco habrían cobrado sobornos en Albania, donde entre 2004 y 2005 obtuvo dos contratos por 9 millones de euros para construir y mejorar subestaciones eléctricas.
Ambas centrales se financiaron con fondos del Banco Mundial, pero no todo el dinero se destinó a los proyectos sino que se perdieron en dos sociedades: Sector Rehabilitation and Restructuring Project (PSRRP) y Power Sector Generation and Restructuring Project (PSGRP). Así, Iberinco no podrá tener acceso a la financiación del Banco Mundial durante al menos un año y tendrá que devolver 350.000 dólares al Gobierno de Albania.
Iberdrola, además, ha recibido la llamada carta de reprimenda debido a los fallos de control internos en el uso del dinero del Banco Mundial. La sanción se ha situado en el límite para que Iberdrola no pudiera acceder a los fondos de otras instituciones, ya que esto hubiera pasado si la sanción hubiera excedido el año.
«Este caso ofrece un claro ejemplo de cómo una compañía cambió el curso de los acontecimientos y buscó corregir sus acciones a la luz de las evidencias», ha afirmado Leonard Frank McCarthy, vicepresidente del Banco Mundial.
Se trata del segundo caso de corrupción focalizado en Iberinco, ya que en 2012 fue investigada y sancionada por un caso en Letonia. Esa vez, la empresa pagó sobornos al Gobierno de Letonio para conseguir un contrato de más de 300 millones de euros. La central puesta en marcha fue inaugurada por el Rey Juan Carlos I.
