El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha dicho que no tiene sentido poner un impuesto a los denominados «beneficios caídos del cielo» de las petroleras, pues no los tienen al ser una industria cíclica y no regulada, y ha alertado del peligro de poner en riesgo las inversiones de las empresas para mitigar su impacto.
Imaz, durante la presentación este miércoles de los resultados de la compañía a los analistas, ha afirmado que «nuestra industria no es una industria regulada» y «por eso no tiene sentido» poner una tasa a esos «supuestos» beneficios caídos del cielo.
Ha recordado que el negocio de compañías como Repsol es cíclico y se ve afectado por los vaivenes de la economía y se caracteriza por la volatilidad.
Además, ha señalado que ellos no operan con tarifas reguladas que aseguren la rentabilidad, a diferencia de otros sectores energéticos.
Imaz ha señalado que los beneficios que están obteniendo ahora no compensan las pérdidas que acumularon y los retornos negativos que tuvieron en los últimos tres años.
También se ha referido al impuesto de la UE para la industria del refino y ha afirmado que daña la confianza y la competitividad internacional de las industrias europeas, además de crear dudas sobre la capacidad de las empresas para invertir en la transformación del sector para mitigar sus impactos negativos.
Ya en julio pasado, Imaz se refirió a la iniciativa del Gobierno español para gravar los ingresos de las petroleras y dijo que la compañía haría «todo lo posible» contra cualquier iniciativa arbitraria.
Asimismo, afirmó que no tenía duda de que el marco constitucional de España, el sistema legal español y el europeo, les protegerían de cualquier «potencial iniciativa arbitraria».


