Indra ha dado a conocer su nuevo plan estratégico 2018-2020. Las principales novedades pasan por la recuperación del dividendo y crear una filial donde pondrá todo el negocio de Tecnología de la Información.
El objetivo de este nuevo plan es «completar su transformación y crecer de forma rentable». Indra tiene un «balance saneado», «genera caja de forma sostenida» y su deuda neta está situada en su nivel más bajo desde el máximo de 2015, ha indicado en un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV.
En este plazo espera un flujo de caja libre de entre 550 y 650 millones de euros. Liquidez destinada al crecimiento, con un incremento del 100% en inversiones y reducir aún más el apalancamiento financiero, así como para abonar dividendos. La cotizada en el IBEX 35 no ha precisado cuando volverá a repartir retribuciones entre sus accionistas, ya que esa es una decisión que se aprueba en junta de accionistas.
De esta forma, segrega su actividad de Transporte y Defensa de las de Tecnología de la Información. Todo ello con la vista puesta en mejorar resultados, la agilidad y la flexibilidad estratégica.
Indra ha explicado que ambas líneas de actividad tienen dinámicas competitivas y posicionamientos «diferentes» y ha puesto como ejemplo el hecho de que en TI tienen «alta relevancia» los clientes privados, mientras que en Transporte y Defensa los usuarios públicos son «fundamentales».
Incorporando los negocios TI en una filial propiedad al 100 % de la compañía se pretende «ganar foco, responsabilidad, agilidad y flexibilidad», ha añadido, que también prevé reducir «aún más el apalancamiento».
Indra, que ha acometido en los últimos años un amplio proceso de transformación que ha incluido un ajuste de empleo, no abonaba estos pagos al accionista desde que en la junta de 2015 se aprobó no repartir dividendo con cargo a los resultados de 2014 y posteriormente las juntas de 2016 y de 2017 no lo variaron.
La multinacional tecnológica también ha informado de que prevé un crecimiento medio anual de su beneficio neto de explotación (ebit) superior al 10 % y ha recordado que este resultado en 2016 fue de 179 millones de euros.
Otros objetivos financieros fijados para el año 2020, según el Plan, son un crecimiento anual medio de los ingresos de hasta un 10% a partir de los 3.120 millones de euros de 2016 y unas inversiones de entre 150 y 200 millones de euros.
Además del nuevo modelo operativo, el Plan Estratégico 2018-20 se basa en otros tres pilares, que son continuar evolucionando el portafolio de productos para dotarlo de un mayor valor añadido, acelerar la transformación comercial para convertirse en una compañía orientada a ventas y seguir mejorando la productividad para incrementar su competitividad y márgenes.
La compañía ha considerado además que este nuevo plan se va a desarrollar en un entorno de mercado positivo, en el que la digitalización está transformando todos los negocios y generando grandes oportunidades para todos los proveedores tecnológicos.
Además, ha señalado, todos los mercados en los que Indra está presente van a crecer de forma destacada, ya que la tasa anual acumulada compuesta de crecimiento esperado hasta 2020 de las TI digitales será superior al 10 % y la de las TI tradicionales será del 3%; la de Defensa y Seguridad, del 5 %; la de Tráfico Aéreo, del 4 %, y la de Transportes, de más del 10 %.
La compañía ha asegurado que ha culminado una parte significativa de su transformación con el Plan lanzado en julio de 2015, ha revertido la salida de caja, mejorando significativamente su situación financiera, y ha acometido un profundo proceso de transformación, que acrecienta sus operaciones, sus procesos, su capacidad competitiva y su cultura.
Desde mediados de 2015 hasta el cierre de 2017 ha generado un flujo de caja libre acumulado de 775 millones de euros, que ha destinado al plan de reestructuración, la adquisición de Tecnocom, financiar las pérdidas por proyectos onerosos, nuevas inversiones y reducir deuda.
