El fabricante de aluminio Alcoa ha decidido, tras la reunión multilateral celebrada este martes, seguir adelante con el ERE para 543 trabajadores de su planta de San Cibrao (Lugo), la única de producción de aluminio primario que queda en España.
La dirección de la metalúrgica, el Gobierno, la Xunta y el comité de empresa han celebrado un encuentro telemático que se ha saldado con ese resultado, han informado a Efe las distintas fuentes consultadas.
El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo planteó este martes un plan industrial a diez años con dos propuestas de viabilidad que no convencieron a la empresa por su falta de concreción.
Así las cosas, el próximo jueves, se iniciará el proceso de negociación para ese despido colectivo.
El secretario general de Industria y Pyme, Raúl Blanco, manifestó en esa mesa de trabajo, según un comunicado, que «lo de San Cibrao no es un fenómeno aislado; lo hemos vivido en La Coruña y Avilés».
Tras aludir a la venta de las factorías gallega y asturiana que poseía Alcoa, indicó que todo «viene de una estrategia corporativa del oligopolio de los productores de aluminio, que genera las consecuencias que estamos viendo».
En el encuentro, llegó a plantear un par de alternativas a ese expediente de empleo enmarcadas en un contrato bilateral con varias fuentes energéticas y un precio en un rango de 25 a 35 megavatios hora a partir de los instrumentos actualmente en curso y de la entrada de socios.
Blanco remarcó en todo caso que «el precio de la energía no es el problema» y que se puede hacer un PPA, un contrato estable a largo plazo, con la vista puesta en el futuro, es decir, en «producir hidrógeno verde e introducir un proceso de producción más limpio y sostenible». Hasta ahora ni siquiera esta elaborado el estatuto de las empresas electrointensivas y el borrador fue rechazado de plano por el sector.
El representante del Ministerio expuso que «las tendencias nos van a favorecer porque en un entorno de largo plazo nos vamos a precios más bajos gracias a la implantación de las energías renovables». Actualmente ni cubren la demanda de las fósiles y son mucho más caras y el futuro para estas energías es a muy largo plazo, nunca a corto como para salvar la planta de Alcoa en Lugo.
Comentó, asimismo, que «hay gente dispuesta a entrar como socio industrial», aunque sin desvelar quien. Ese proceso también lo vivieron ya las plantas de La Coruña y Avilés, que han acabado en manos del Grupo Riesgo, del que duda ya no sólo las autoridades autonómicas, sino el propio Gobierno y el ministerio de Industria dirigido por Reyes Maroto. Dice, el político en el Ministerio de Industra que «si hay voluntad, hay solución, pero depende de la empresa». Sin embargo, lo que no hay es inversores ni alternativa alguna para que Alcoa siga en Lugo.
«Si Alcoa quiere estaremos ayudando, y si Alcoa no quiere, que venda la instalación y que deje paso a otros», zanjó, para a continuación ver que el intento no resultaba exitoso.
Blanco, aseguró que si se inicia ese ERE, «será la autoridad laboral, es decir, la Xunta, la competente para gestionar el proceso. Y espero que el conselleiro (Francisco Conde) sea exigente con la empresa para defender los derechos de los trabajadores». Quizás debería Raúl Blanco recordar que todo lo referente a ERE y ERTE la competencia es del SEPE, el Servicio Estatal de Empleo, y aplicarse el cuento con todas las empresas que han cerrado en España en los últimos meses, que suman cientos de ERE encima de la mesa de la ministra de Industria. El próximo expediente en llagar, el 30 de junio será el de Nissan: 3.000 empleos directos y más de 23.000 indirectos. ¿También exigirá a la Generalitat que se exigente o no lo hará para no ofender a los separatistas que mantienen cogido con alfileres a Sánchez en La Moncloa, y por tanto, a su cargo como secretario general de Industria y Pyme y a su jefa Reyes Maroto?
Alcoa, por su parte, en un comunicado ha explicado que han vuelto a plantear la «situación crítica en la que se encuentra la planta, que urge a adoptar medidas para frenar las importantes pérdidas en que viene incurriendo debido a causas estructurales y permanentes».
Entre estas causas destaca el precio de la energía eléctrica en España y la sobrecapacidad global del aluminio, que combinadas «hacen que sea inviable la producción de aluminio en España».
La compañía aclara que cualquier propuesta sobre el precio de la energía, para que sea competitivo debe ir acompañada de las suficientes «garantías y certidumbre sobre su aplicación», y que en la reunión de hoy «no se ha planteado propuesta alguna que se sostenga con garantías y certidumbre».
El complejo industrial de San Cibrao, asentado entre los municipios de Xove y Cervo, en la Mariña occidental, está compuesto por una fábrica de aluminio y una planta de alúmina, que emplean a 633 y 510 personas, respectivamente, y su peso en la economía local es de tal envergadura que representa un tercio del producto interior bruto (PIB) de la provincia de Lugo.
Alcoa comunicó su intención de iniciar el 25 de junio un proceso formal -el informal quedó abierto el 28 de mayo- de consultas para el despido colectivo en sus instalaciones de aluminio en San Cibrao (Lugo). La negociación durará un mes.
La factoría, informó la dirección en un comunicado, afronta una serie de problemas que han hecho que la producción de aluminio primario sea “ineficiente” y la operación de la planta no resulte “competitiva”, y que han causado “significativas pérdidas recurrentes, que se prevé que continúen”.
Alcoa plantea una reestructuración de la planta de aluminio que continuaría operando una parte de la fundición, mientras que la producción en la refinería no se vería afectada por el proceso.
El comité convocó para este jueves, a partir de las 12:00 horas, una concentración de protesta ante la Subdelegación del Gobierno, en Lugo.
Está prevista también para el domingo una caravana de vehículos que partirá por la mañana de diferentes municipios mariñanos y se desplazará hasta la capital lucense.
