Irán ha realizado un macropedido de 100 aviones de pasajeros a Boeing tras el fin del bloqueo impuesto por EE UU. La cifra de este megacontrato no fue desvelada en la presentación, aunque hay una aproximación: 17.000 millones de dólares.
El fin de las sanciones y embargos ha supuesto una apertura de Irán a Occidente y uno de los primeros movimientos es pedir 100 aviones a Boeing para renovar su flota de pasajeros, un acuerdo sometido a la autorización del gobierno de Estados Unidos, el principal «enemigo» que ha tenido Irán en las últimas décadas.
Según algunos medios, la cifra alcanzaría los 17.000 millones de dólares, pese a que Ali Abedzadeh, jefe de la Aviación Civil de Irán, no ha desvelado el verdadero montante a la espera de cerrar definitivamente la operación.
«De los 250 aviones del país, 230 serán reemplazados», ha asegurado Ali Abedzadeh en una entrevista a un diario gubernamental.
No obstante, pese al anuncio de este acuerdo, la Casa Blanca es la que tiene la última palabra, pero el montante es suficientemente sustancial como para poner impedimentos. Una vez que el Gobierno de Barack Obama dé el visto bueno, el país árabe y Boeing sellarán el pacto.
Y es que, sin el sello del Tesoro de Estados Unidos no hay fecha para firmar el acuerdo y la entrada en vigor del mismo, por lo que no hay plazos fijados.
Boeing sigue así a Airbus para renovar la flota iraní, cuyos aparatos están desfasados para poder realizar vuelos internacionales. De hecho, se pretenden renovar 230 aviones de los 250 de los que dispone.
«Hemos mantenido negociaciones con compañías aéreas iraníes, con el acuerdo del gobierno estadounidense, sobre la venta eventual de aviones comerciales Boeing y de servicios», ha asegurado la empresa estadounidense, que deja claro: «Cualquier acuerdo se someterá a la aprobación del gobierno estadounidense».
Irán firmó con Airbus la compra de 118 aviones, pero aún continúa faltando la autorización de los reguladores de EE UU, ya que el 10% de los componentes de Airbus son de origen estadounidense, por lo que el Tesoro tiene que dar aún el visto bueno.


