El exitoso Kia Sportage estrena cuarta generación con una mejora muy notable en todos los aspectos y que le hace situarse un peldaño más arriba en el competido segmento de los SUV de 4,50 metros.
Todas las marcas han actualizado sus productos o los han mejorado para no amoldarse a los tiempos y los gustos del consumidor y no perder ventas. Y aquellos que no tenían un modelo de SUV o el que tenían estaba desfasado se han tenido que poner manos a la obra para estar a la altura.
Kia se encuentra ya con la cuarta generación del Sportage, que está a la venta desde marzo de 2016 y se fabrica en las instalaciones que la marca surcoreana tiene en Zilina, Eslovaquia.
Debido a que es el modelo más vendido del fabricante en Europa la nueva generación se puede decir que ha sido muy mimada para que siga siendo el ojito derecho del fabricante. El diseño lo ha dirigido el estudio de Kia en Fráncfort (Alemania), con aportaciones de los centros de Namyang (Corea) e Irvine (California).
Lo más destacado del nuevo Kia Sportage ha sido un incremento de 30 milímetros en la batalla (ahora mide 2.670 milímetros), 40 milímetros más de longitud (hasta los 4.480 milímetros) y un spoiler trasero más largo y aerodinámico, que crea la imagen de un perfil barrido hacia atrás.
La altura del vehículo no cambia (1.635 milímetros) ni la anchura (1.855 milímetros) respecto a la tercera generación del Kia Sportage.
Para darle un toque más deportivo y contener los consumos se ha reducido el coeficiente aerodinámico Cx desde 0,35 hasta 0,33, en parte debido al nuevo perfil del panel inferior y al nuevo diseño del paragolpes.
El frontal presenta el mayor cambio, ya que los faros están separados de la parrilla «tiger-nose (nariz de tigre)» característica de Kia y por encima de ésta. La forma es alargada y hacia atrás, y con ello se crea una mayor sensación de dinamismo.
La parrilla es más baja y ancha, pero se ha dimensionado para lograr una mayor refrigeración del motor.
Se trata del turbodiésel 2.0 de 136 CV, que se ha mejorado con un bloque motor 5 kilogramos más ligero, un sistema avanzado de gestión de la batería, una bomba de aceite de volumen variable continuo, que registra y ajusta la presión de aceite en tiempo real, y un nuevo módulo del filtro de aceite.

Hasta las 1.500 vueltas el Sportage es un poco lento en las reacciones, una situación que cambia notablemente a partir de esa cifra, que es cuando el turbocompresor inyecta la presión necesaria para activar el par del turbo.
Es entonces cuando se percibe claramente que es fácil alcanzar velocidades de crucero legales gracias a una entrega de par y potencia más fluida. El par máximo es de 373 Nm entre 1.500-2.500 rpm.
En la unidad probada la caja es manual de seis velocidades, con desarrollos algo largos y bien escalonados.
El motor carece de la tecnología Start & Stop lo que le penaliza algo más los consumos, especialmente en ciudad. El gasto mixto de diésel que le ha homologado la marca es de 5,2 l/100 km, que en el recorrido de prueba (se han alternado atascos, con salidas a autopistas y conducción por puertos de montaña a ritmos intensos) se ha elevado por encima de los 8 litros.

En su descargo hay que señalar que en una conducción normal, en la que no se busquen los límites al vehículo, no es difícil mantenerlo por debajo de los 7 litros, lo que no está mal para un coche que está enfocado a un cliente que, por imagen de esta versión, va a demandar al Kia Sportage un comportamiento dinámico.
Por si acaso, el volumen del depósito de combustible se ha aumentado de 58 a 62 litros.
En las versiones GT Line las luces de niebla LED tipo «cubito de hielo» están inspiradas en el compacto pro_cee’d GT y asemejan su mirada a la de algunos modelos de una conocida marca de deportivos alemana.
Para que el conductor no eche de menos un frontal poderoso, el GT Line analizado monta un protector de bajos con efecto aluminio.
En la vista lateral lo que más sobresale son los pasos de rueda, los voladizos delantero (es más largo, ha crecido en 20 milímetros) y trasero (se ha reducido en 10 milímetros) y las llantas de aleación de 19 pulgadas.
Las dos salidas de escape laterales, embutidas en el protector de bajos y los estrechos y alargados faros con efecto 3D copan todo el protagonismo en la zaga.
La estructura del nuevo Kia Sportage es significativamente más resistente, gracias en gran parte a la utilización de más Acero Reforzado de Alta Tensión (AHSS) que mejora la rigidez en las uniones, y a la introducción de elementos de transmisión de cargas más efectivos en todo el bastidor.

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