El Banco de Japón ha modificado sustancialmente el programa de compras masivas de deuda con el fin de mantener el interés que ofrece la deuda a diez años, actualmente en el 0%. De esta forma, destinará sus esfuerzos en comprar deuda con ese vencimiento y bajará la compra de inversión a corto plazo. El montante cercano a los 700.000 millones de euros anuales se mantiene invariable así como la penalización a los bancos por depositar dinero en la ventanilla del BoJ.
La reacción en Bolsa ha afectado principalmente a la banca. Santander y BBVA se disparan más de un 2,5%, mientras que Popular lidera los avances al 3,5% debido también al nuevo ajuste y estrategia para sacar rentabilidad al negocio bancario.
En el resto de Europa también se ven importantes subidas en el sector bancario, con ING subiendo más de un 3,5% en el Eurostoxx 50, o el 2,5% que se anota Intensa San Paolo.
Los inversores esperan que el BCE siga los pasos del Banco de Japón para tratar de aliviar los estrechos márgenes en los que se encuentra la banca europea debido a la regulación y los objetivos fijados sobre rentabilidad.
Con la modificación, el BoJ trata de reducir los efectos de segunda vuelta de los tipos de interés. De esta forma, elimina el criterio de la rentabilidad prefijada a un año como máximo y la eleva a diez años.
Los tipos de interés negativos muestran unos efectos secundarios de imprevisibles consecuencias. Las Bolsas ya no tienen gasolina para continuar al alza, ni tampoco la economía nipona.
El propio ministro de finanzas, haruhiko Kuroda ha defendido que Japón ya no está en deflación como en 2013 por su política expansiva, pero la inflación aún está lejos del 2% que se ha fijado el Banco de Japón. Pese a que los precios no mejoran, el Gobierno japonés insiste en que «no hay ningún cambio en nuestro compromiso de alcanzar el 2% a la mayor brevedad posible».


