La City de Londres, en alerta ante un «Brexit duro»

Empresas 07/04/2017

Bancos comerciales, de inversión e incluso las subsidiarias de los bancos estadounidenses de la City se preparan para la activación de un Brexit duro. Tendrán que tener preparados los planes antes del 14 de junio.

La alerta la ha dado el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, quien ha exigido a todas las empresas de la City -el centro financiero de Londres- a prepararse ante todos los escenarios posibles, incluido el Brexit duro, donde las negociaciones entre el Gobierno de Theresa May y la UE quedarían totalmente rotas y sin acuerdo alguno sobre temas cruciales para este sector que supone el 7% del PIB británico.

Carney ha pedido «planes de contingencia» para el «brexit» o salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE). El gobernador del BoE ha enviado cartas a todos los bancos y compañías financieras que operan entre este país y la UE -incluyendo subsidiarias de bancos de inversión estadounidenses con sede en la capital británica- para pedirles que se preparen para todos los escenarios posibles en las negociaciones del «brexit».

Entre esos posibles escenarios, el gobernador incluyó uno en el que ambas partes no logren alcanzar un acuerdo, es decir, el «Brexit duro», y pidió a esas entidades que tengan previstos sus planes para el 14 de julio.

Según el canadiense, el Reino Unido y la UE están «idealmente posicionados» para poder llegar a un acuerdo sobre regulación financiera. «Cómo concluirán las negociaciones del ‘Brexit‘ será una prueba para una globalización financiera responsable», indicó.

En su discurso, el primero después de que la primera ministra británica, Theresa May, activara el pasado 29 de marzo el comienzo formal de la ruptura entre este país y el bloque comunitario, Carney retrató a esta ciudad como una «parte vital» del sistema financiero global y reiteró que «Londres es el banquero de inversión de Europa».

El Gobernador mencionó además que existen «riesgos verdaderos» para la estabilidad financiera en el periodo de transición hacia la nueva relación que se establecerá en el futuro entre Londres y Bruselas. Entre ellos, citó una posible alteración de los servicios, debilidad de los beneficios de la banca de inversión y una posible mayor complejidad en las estructuras legales de las empresas.

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