La Junta de BPI decide este miércoles por tercera vez si pone fin al blindaje de los derechos de voto en la quinta entidad portuguesa. La salvedad en esta nueva reunión es que el accionista crítico con la eliminación de este blindaje ha arrojado la toalla. El fin del blindaje es una de las condiciones impuestas por CaixaBank para hacer efectiva la OPA sobre el 100% de BPI.
Siguiendo los pasos de los dos anteriores intentos, la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios (CMVM) de Portugal ha decidido suspender la cotización de los títulos del Banco Portugués de Inversiones hasta que se produzca la votación.
El supervisor bursátil portugués suspendió la negociación de las acciones de la entidad justo antes de la apertura de la Bolsa de Lisboa y «hasta la divulgación de información relevante«, según explicó en un comunicado.
La reunión de este miércoles es la continuación de las celebradas para abordar la misma cuestión el pasado 22 de julio y el 6 de septiembre, días en los que también estuvo suspendida la cotización del BPI.
El accionista díscolo de BPI arroja la toalla
En ambas ocasiones, el encuentro se bloqueó por una medida cautelar presentada por un accionista portugués que controla el 2,7% del banco, con la finalidad de bloquear la votación sobre la eliminación de los límites a los derechos de voto.
Debido a esa iniciativa, CaixaBank propuso el aplazamiento de las reuniones y la Asamblea General acordó retomar el asunto este miércoles.
CaixaBank, principal accionista con el 45,16% del capital, presentó una opa sobre la totalidad de las acciones del BPI que incluye como condición que se modifiquen los estatutos del banco, que limitan a un máximo del 20% los votos de cada accionista.
Esta limitación otorga en la práctica al CaixaBank un poder de decisión similar al del segundo mayor accionista, la multimillonaria angoleña Isabel Dos Santos, que tiene el 18,6% del capital.
La entidad catalana ya había lanzado una opa el año pasado con la misma condición, pero la asamblea del BPI rechazó eliminar el blindaje y CaixaBank acabó retirando la propuesta. El banco portugués desveló en febrero que estaba dispuesto a volver a proponer a la asamblea la eliminación de la limitación de derechos de voto, lo que motivó que CaixaBank lanzase una nueva oferta.


