La marca Banco Popular dejará de utilizarse en dos años como máximo, plazo dado por el Banco Santander para integrar a la entidad financiera comprada por un euro tras su resolución.
El proceso de integración del Banco Popular en el Banco Santander durará entre un año y medio y dos años, según aseguran fuentes conocedoras de la situación a Efe. El principal obstáculo de la integración es la adaptación de los sistemas informáticos de ambas entidades financieras.
Santander, el mayor banco de España por capitalización, presentó la única oferta para comprar el Popular tras ser expoliado, según las denuncias ante la Audiencia Nacional, por el mecanismo europeo de resolución. El BCE aseguró que el banco no podía operar debido a la crisis de liquidez -se estima que se retiraron fondos por valor de 18.000 millones de euros en los días previos a la quiebra-.
El primer paso de este proceso de integración se anunció esta semana, con el nombramiento del nuevo presidente del Popular, Rodrigo Echenique, hasta ahora vicepresidente de Santander y presidente de Santander España.
Popular señaló que una vez que culmine el proceso, el que fuera el sexto banco español quedará absorbido dentro de la estructura del Santander, que designará a Alberto Delgado responsable de este negocio.
Tal como anunció Santander el día de la compra, el pasado 7 de junio, la marca Popular desaparecerá finalmente. Hasta que se complete la integración, los actuales clientes del Popular mantendrán las cuentas y los productos contratados con el banco tal como estaban antes de que fuera adquirido por Santander, y las oficinas del Popular seguirán operando de la misma manera.
Banco Popular contaba con cuatro millones de clientes cuando se produjo la resolución y no se han registrado salidas relevantes desde entonces, dijo la fuente cercana a la situación.
