Faconauto, Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción, ha mostrado su rechazo al nuevo impuesto sobre emisiones de dióxido de carbono de vehículos de la Generalitat de Cataluña.
A su juicio, el nuevo tributo «no conseguirá los objetivos que persigue la Ley, ya que penaliza la posesión del coche, y no el uso, perjudicando especialmente a los catalanes que tengan coches más antiguos», una medida, además, que afectará a las familias vulnerables, ya que en caso de tener un vehículo antiguo tendrán que cambiar de coche, con el esfuerzo económico que supone.
En este sentido, la patronal considera que el nuevo impuesto «crea otras desigualdades, ya que los conductores de Cataluña pagarán más que el resto de españoles por la posesión de su vehículo».
Asimismo, Faconauto ha recordado que el parque automovilístico catalán tiene una edad media de más de 11 años, lo cual supone el problema más grave para el medioambiente, así como para la seguridad vial. En este sentido, ha criticado que la nueva medida recaudatoria no se haya visto acompañada de presupuesto para poner en marcha un plan intensivo de renovación del parque en Cataluña ni para incentivar la adquisición de vehículos movidos con energías alternativas.
Por otro lado, la patronal ha asegurado que «un nuevo impuesto sobre el automóvil puede ser un argumento más para que muchos catalanes decidan no cambiar de coche, lo que repercutirá negativamente sobre las matriculaciones», en un momento en el que el mercado está alcanzado un nivel óptimo.
Por último, Faconauto lamenta que no se haya tenido en cuenta al sector en la elaboración de la Ley, y espera que sí se cuente con las patronales del automóvil a la hora de desarrollar el reglamento de la Ley en este punto.
El impuesto sobre la emisión de CO2 de los vehículos será un nuevo banco de pruebas para la recién impulsada Agencia Tributaria Catalana, al tratarse de un gravamen con miles de contribuyentes. Oriol Junqueras, consejero de Hacienda, aceleró el proceso de reforzamiento de la Agència Tributària de Catalunya (ATC) como futura estructura de estado, un nuevo paso para dotar a Cataluña de las infraestructuras necesarias para poder romper con España.
