«¿Cómo proteger las ventas?» «¿Es mejor hacer las maletas?» «¿Hay que evitar contratos con empresas catalanas?» «¿Cómo afectará a la financiación de mi negocio?». Estas son las preguntas que más se repiten en asesorías, despachos mercantiles y Cámaras de Comercio.
Quienes las hacen son empresarios que muestran su inquietud, y el número de este tipo de consultas se ha disparado justo después de la celebración del referéndum ilegal del pasado 1-O. La Declaración Unilateral de Independencia está encima de la mesa de la Generalitat, con una división sin precedentes entre los partidarios a romper con España. La huida oficial de empresas cotizadas en Cataluña ha desatado la incertidumbre entre las que operan aún en la región. Para empezar, uno de los grandes bancos de España ha trasladado su sede social a Alicante, mientras que CaixaBank podría tomar la decisión de abandonar Cataluña este mismo viernes.
Los independentistas han metido a la economía catalana en un callejón de muy difícil salida, ya que el Gobierno de Mariano Rajoy, aún sin aplicar el artículo 155 de la Constitución, facilitará la salida de empresas de la región debido a la intensa inquietud empresarial. Otros símbolos de Cataluña, Freixenet, debate también su salida y trasladar su sede fuera de Cataluña. El mantra de los independentistas se desmorona con estas actuaciones ya confirmadas y realizadas. «No habrá huida de empresas de Cataluña«, aseguraba el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, quien trató de convencer al Consejo de Banco Sabadell para evitar trasladar la sede.
Este movimiento ha desatado las preocupantes preguntas de empresarios a despachos de abogados mercantiles en Barcelona y fuera de Cataluña. Tal es la situación, que la Generalitat trata ahora por todos los medios entablar un diálogo, cuando se han pasado por alto los mandatos judiciales. Santi Vila, consejero de Empresa, ha reunido al comité de crisis para tratar de tranquilizar a los empresarios que operan en Cataluña, pero el posible mensaje que se traslade queda vacío tras las declaraciones de grandes cotizadas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Esta semana se han sumado al éxodo hasta cuatro cotizadas, y aún falta por conocer la respuesta de CaixaBank, esta misma tarde.
Las empresas buscan ahora asesoramiento, informes económicos y de viabilidad en caso de una independencia de Cataluña o un masivo éxodo empresarial. Las preguntas ahora se centran en la fiscalidad, qué trámites hay que cumplimentar para cambiar la sede social y qué ocurrirá con los depósitos bancarios, así como qué pasará con los contratos firmados con empresas con sede en Cataluña.
La declaración unilateral de independencia por parte del Parlamento autonómico comportaría una actuación por parte de Fiscalía y del Tribunal Constitucional, y los indepedentistas volverían a salir a la calle y convocar huelgas, por lo que el clima económico empeoraría aún más, elevando aún más la preocupación de los inversores y empresarios afincados en Cataluña.
Una de las más preocupantes declaraciones de los últimos días es la de Philippe Saman, director de la Cámara de Comercio Francesa en Barcelona, quien sin tapujos dijo: «En el escenario de nuestras empresas no entra estar fuera de la ley. Cualquier escenario es factible excepto el estar fuera de la UE». Y es que, la tensión en caso de ruptura, llevaría a Cataluña fuera de cualquier tratado internacional y de cualquier acuerdo que hubiera en España, por lo que imperaría la inseguridad jurídica, un escenario señalado en rojo para cualquier gestor, inversor o empresario con sentido común. «Muchos de los grupos franceses instalados en Cataluña tienen como mercado toda España, y también Europa del sur y Norte de África. No me puedo imaginar otro escenario para las empresas que no sea dentro de la UE», afirmá Saman.
Las empresas que ya ejercen su actividad económica en Cataluña quieren salvaguardar su negocio por el bien del interés de sus accionistas, clientes y proveedores. Por tanto, se está evitando realizar tratos con empresas catalanas, al tiempo que se les llega a aconsejar incluso un cambio de etiquetado para evitar el boicot o facturar desde otras sedes de España. En el mundillo de la asesoría y empresarial, las llamadas se suceden por este motivo. Todo para garantizar que el negocio no se quede fuera de Europa.
Otra de las voces autorizadas en Reino Unido, el presidente de la Cámara de Comercio Británica en España, Christopher Dottie, aseguró que las empresas de Reino Unido están muy atentas a estos acontecimientos. Para Dottie, en declaraciones a El Economista, «En Cataluña, tardaríamos años en decidir la relación empresarial con el resto del mundo», más sabiendo que se está negociando el Brexit.


