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¿Existe una guerra abierta entre el BCE y la banca?

Una teoría (errónea) sobre los bancos centrales causa furor entre analistas. La teoría se basa en una hipotética guerra entre el BCE contra la banca. Por un lado, los organismos encargados de la estabilidad de precios y del crecimiento estarían forzando a las entidades financieras a dar crédito a particulares y empresas sin que exista una demanda solvente, al tiempo que las propias entidades financieras han disminuido la remuneración de ciertos productos financieros, como los depósitos, a la mínima expresión por las continúas bajadas de tipos de interés por parte de los bancos centrales.

Analistas consultados por este diario señalan que esta hipótetica guerra está en mente de algunos analistas. No obstante, la realidad es que ni existe y quien la sigue «tiene malentendido con el funcionamiento de la política monetaria del BCE (y con el funcionamiento del sistema y con la transmisión de la política monetaria en general)», señala Tomás V. García-Purriños, CAIA de Morabanc Asset Management.

«Al contrario, el tipo de depósito negativo no está ideado para aumentar el crédito reduciendo el exceso de liquidez en el sistema (entendiendo el exceso de liquidez como el cash de los bancos en la cuenta de depósito del BCE más el cash de los bancos por encima de las reservas obligatorias en la cuenta corriente del BCE)».

«Aunque se suele pensar que si se penalizan los depósitos los bancos se verán obligados a prestar y se reducirá así el exceso de liquidez, lo cierto es que cuando un banco presta dinero a un particular o a una empresa, esta deposita el dinero recibido en otro banco (o en el mismo) que a su vez lo deposita de nuevo en el BCE», ha indicado García-Purriños.

En este sentido, «el tipo de depósito negativo es tan sólo un complemento al QE» -el programa de compra masiva de deuda que podría terminar en marzo de 2017 y cuyo montante asciende a 80.000 millones de euros-.

«Los tipos de interés del BCE (de crédito, de refinanciación y de depósito) influyen sobre los tipos del mercado interbancario (EONIA) -tipo de interés interbancario con un plazo de un solo día-«.

«El EONIA no debería desviarse de las bandas que le marcan el tipo de depósito y el tipo de crédito y de hecho, normalmente se situaba muy cercano al tipo de refinanciación», ha explicado el CAIA de Morabanc Asset Management. «No obstante, -continúa- en el mundo actual, con tantísima liquidez inyectada en el sistema, llega un momento en el que bajadas de los tipos de interés de refinanciación dejan de tener impacto sobre el EONIA. Así, el tipo depósito es el que se convierte en la referencia para los mercados monetarios». Al respecto, ha indicado que «un tipo de depósito negativo es por lo tanto un complemento que mejora la transmisión de la política monetaria en un contexto de compra de activos del BCE».

Por lo tanto, el funcionamiento de unos tipos de interés negativos es similar al de un tipo de interés muy bajo: teóricamente debería estimular la demanda de crédito y el gasto, aumentar el valor de mercado de los activos, depreciar la moneda, y aumentar las expectativas de inflación estimulando a un mayor gasto actual de los consumidores.

«El riesgo es, claro, que los ahorradores perciban que los tipos de interés serán bajos durante un periodo largo y por lo tanto se vean obligados a ahorrar más cantidad de sus ingresos para poder alcanzar los mismos objetivos de ahorro», ha proseguido.

No es problema del BCE sino de la regulación bancaria

No se fuerza a los bancos a prestar dinero, sino a empresas y particulares a pedirlo. Si se quisiera estimular que la bancadiera crédito, entonces habría que cambiar la regulación de Basilea (rebajar requisitos de capital, etc). No es un tema de política monetaria, sino de regulación bancaria.

En cuanto a lo demás, el traslado de unos bajos tipos de interés a los ahorradores está en línea con un entorno de tipos de interés bajos. Lo que se pretende es exactamente estimular la demanda de crédito y que aumente el gasto de los consumidores.

«No es una teoría de la conspiración, es como funciona el sistema. Lo que ocurre es que según se van alcanzando los mínimos, cada vez es más complicado flexibilizar más la política monetaria«, ha subrayado.

Con todo esto, García-Purriños señala que «no, no tendría demasiado sentido» hablar de una hipotética guerra entre banca y bancos centrales. «Aunque sí es cierto que con tipos de interés 0 los bancos obtienen menores retornos, también lo es que el compromiso del BCE debería empinar la curva de tipos, que es el mejor escenario para la banca», ha considerado.

Con estas medidas aprobadas, el BCE trata «de no perjudicar a los ahorradores, sino incentivarles para que sean más arriesgados».

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