El ladrillo vuelve a vivir una época dorada, con la inversión disparada en centros comerciales, hoteles, oficinas y almacenes. Los niveles alcanzan su nivel más alto una década después de la burbuja inmobiliaria, cuyo estallido provocó la mayor depresión económica en Democracia.
Los bancos están apoyando esta nueva época, limpiando su balance más rápido que en la Eurozona y superando a sus pares. Asimismo, están atrayendo a inversores extranjeros con fuertes descuentos, como la venta de BBVA a Cerverus. También apoya este movimiento inversor el crecimiento de España, que supera el 3% en los últimos tres años. De hecho, las expectativas para este 2018 es que la inversión inmobiliaria en España continúe al alza el próximo año.
«A la economía española le está yendo bien, sus bancos están sanos, existe un marco legal favorable a los inversores y la propiedad sigue siendo barata en comparación con otras ciudades europeas», ha asegurado el director ejecutivo de Merlin Properties, Ismael Clemente, el tercer mayor fideicomiso de inversión inmobiliaria de Europa, en una entrevista a Bloomberg.
Aún el precio está lejos de 2008, cuando los inmuebles no podían venderse fácilmente, pero ahora los bancos que se han convertido en inmobiliarias durante la crisis, se están deshaciendo de ellos con descuentos, eliminando los activos tóxicos del balance.
«Cuando estalló la crisis financiera mundial, los teléfonos, literalmente, dejaron de sonar durante la noche y se mantuvieron en silencio hasta 2012, cuando llegó el rescate bancario español», ha asegurado Fernando Rodríguez de Acuña Martínez, director de la consultora RR de Acuña Asociados. «Los volúmenes de inversión de hoy son el resultado de ese rescate, que ha permitido a los prestamistas reducir los préstamos y activos inmobiliarios a un precio que los inversores pagarán», ha apuntado.
Con el rescate se fundó la Sareb, que gestiona 50.800 millones de euros en activos inmobiliarios entregados por la banca en 2012. Este pasado jueves ha realizado la venta de 375 millones de euros a Deutsche Bank AG, elevando las ventas totales desde su inicio a 13.900 millones de euros.
BBVA ha vendido con un descuento del 60% casi toda su cartera inmobiliaria en España, con un valor bruto en libros de 13.000 millones de euros a Cerberus Capital Management. El acuerdo se cerró con un precio de 5.000 millones de euros.
En agosto de este año, Blackstone Group LP pagó cerca de 5.000 millones de euros por el 51% de la inmobiliaria de Banco Popular, cuyo valor en libros era de 30.000 millones.
Este año «ha visto una transferencia significativa de activos inmobiliarios y préstamos de bancos a fondos de inversión», ha asegurado David Finkel, director general de Talus Real Estate, que se estableció en Madrid en 2013 para invertir en propiedades españolas. «Espero que la tendencia continúe y los volúmenes de transacciones en 2018 crezcan aún más a medida que los compradores de estas grandes carteras vendan en una cantidad significativa».
La inversión en propiedades comerciales españolas alcanzará los 8.900 millones de euros para finales de este año, según augura Savills, desde los 1.900 millones de euros de 2011 a los 10.800 millones de euros observados en 2007. Un tercio de estas compras la realizan inversores extranjeros, mientras que los hoteles y oficinas, continúan centrando la atención de los posibles compradores. Los centros comerciales ofrecen una rentabilidad del 4,25% anual, en comparación con el 3,75% en Berlín, Frankfurt y París, según la inmobiliaria Knight Frank.
Todo ello mientras se espera un crecimiento del 3,1% en el PIB de España y del 2,5% en 2018, un ritmo muy superior al registrado en las principales potencias de la Eurozona, pese a las turbulencias por Cataluña. Asimismo, la tasa de paro ha bajado a mínimos de hace nueve años, mientras que el Gobierno de Mariano Rajoy espera tener 20 millones de trabajadores en 2020, es decir, un aumento de 500.000 empleos anuales.


