La Fiscalía francesa investiga si la empresa gala de materiales de construcción Lafarge cometió alguna infracción por haber violado leyes aduaneras de la Unión Europea (UE) debido a la actividad de una cementera en Siria que podría haber colaborado con el grupo terrorista Estado Islámico
La cementera francesa ha estado también en el ojo del huracán de organizaciones no gubernamentales y de iniciativas ciudadanas.
La oenegé Sherpa, especializada en proteger y defender a la población víctima de delitos económicos, denunció a Lafarge en noviembre de 2016 por sospechas de haber tenido relaciones económicas con el Estado Islámico (EI).
La plataforma en línea SumOfUs llegó a reunir al menos 30.000 firmas para hacer boicot a la empresa, suministradora de la arena de la «playa» que se montó el pasado verano en el río Sena de París.
La polémica en torno a Lafarge comenzó por una información publicada en junio de 2016 por el diario francés «Le Monde», que reveló que la planta de Jalabiya había pagado comisiones al Estado Islámico entre 2013 y 2014 «para seguir en funcionamiento durante la guerra».


