Esta es nuestra hemeroteca de contenidos hasta diciembre de 2023. Para ver las últimas publicaciones, accede a intereconomia.com.

Josu Jon Imaz y Antonio Brufau, CEO y presidente de Repsol, respectivamente.

Repsol se queda fuera de un índice muy importante de bonos verdes

Climate Bonds Initiative realiza un selecto ránking de empresas que se han adentrado en la emisión de «bonos verdes», cuyo montante se destina a la reducción de emisiones o a energías limpias. Los de Repsol no entran a formar parte de este grupo.

La emisión de 500 millones en este tipo deuda por parte de Repsol, dirigida por el independentista Jon Josu Imaz y Antoni Brufau, no se destina directamente al aumento de la producción de combustibles fósiles, si no no podrían ser calificados de «verdes», pero se destinan a refinerías, que siguen procesando combustibles fósiles y por tanto «cualquier inversión dirigida a mejorar la eficiencia de las refinerías aumenta indirectamente las emisiones a lo largo del tiempo», afirma esta organización sin ánimo de lucro.

«Repsol no ha informado cómo abordarán estos posibles efectos indirectos», ha asegurado Climate Bonds Initiative, que apunta que este aumento indirecto de emisiones es similar al que hace la industria cuando habla de «carbón limpio». Estas inversiones impulsarán mejoras para reducir emisiones, pero las mejoras no son suficientemente sustanciales como para incluirlos en el grupo de empresas que luchan por no elevar la temperatura dos grados celsius, señala entre sus conclusiones.

Están específicamente excluidos del índice de bonos verdes del Banco Mundial y de la Taxonomía de los Bonos del Clima. Por esta razón, los bonos que financian el carbón limpio no están incluidos en los datos de los bonos climáticos.

Según la ONG, los bonos verdes de Repsol no cuentan con los requisitos necesarios para ser considerados como tales. Repsol emitió este tipo de bono la pasada semana, con un vencimiento en 2022, por valor de 500 millones de euros.

Pese a ser una petrolera, los postulados en este ránking no tienen en cuenta el nombre sino el destino de la emisión, más cuando empresas que utilizan combustibles fósiles están financiando proyectos ecológicos, en pro de una economía más verde.

De esta forma, la ONG ha apoyado bonos verdes emitidos por empresas industriales y que hacen uso de combustibles fósiles, como la India NTPC, que ha dedicado ese montante en abordar el problema del cambio climático.

La emisión de Repsol se utilizará en financiar y refinanciar inversiones en eficiciencia energética de instalaciones químicas y refinerías en España y Portugal. No obstante, la ONG pone de manifiesto que para cumplir con los acuerdos de París, la financiación en bonos verdes debe dirigirse hacia un cambio profundo en las petroleras, no solo con mejorar la eficiencia, sino modificando todo el planteamiento de su negocio empresarial, basado en la demanda de energía global y las metas de reducción de emisiones contaminantes.

En este sentido, la ONG recuerda que las emisiones de CO2 de Repsol llegaron a las 19,7 millones de toneladas, un 10,05% más que las 17,9 millones registradas en 2015. Y todo ello sin incluir las emisiones indirectas del consumo, que tienen una capacidad de refinación de más de 1 millón de barriles diarios. Tras dar a conocer otros datos, la ONG deja claro que «ha pasado tiempo para mejoras en la eficiencia, incluyendo en el sector de petróleo y gas», por lo que exige una «reducción profunda, rápida y sostenida de las emisiones».

Repsol señala que gran parte de sus reservas y capacidad de refinería están actualmente en gas. No obstante, «la contribución del gas a la reducción de emisiones parece haber sido exagerada debido a las fugas». Cuando se habla de ahorro de emisiones de gas, generalmente se habla de ahorros de emisiones estimados y no reales. En este sentido, destaca los dos informes de la NOAA en los Estados Unidos, donde se puso de manifiesto que existe una fuga significativa de gasoductos. «Ha habido un aumento global en la generación de metano en los últimos cinco años, y parece que puede provenir de fugas -tuberías, quema, etc.- a medida que aumenta la producción de gas». En este sentido, ha considerado que no se pueden permitir este tipo de emisiones, más cuando el metano es mucho más contaminante que el CO2.

Como ejemplo de ello, indica que una única descarga de gas en Los Angeles en 2015, que duró 112 días, fue un 25% de la misma cantidad emitida de metano al año en todas las otras fuentes en la Cuenca de Los Ángeles. El metano es 30 veces más potente que el CO2, afirma. Con este escenario, afirma que no se puede incluir el bono verde de Repsol en su índice.

Noticias relacionadas

Últimas noticias

Newsletter

Toda la actualidad en una Newsletter

Siempre al día con la mejor información económica, junto con las últimas noticias y evento, para que no te pierdas nada.