Janet Sanz, segunda teniente de alcalde de Barcelona y responsable de Ecología y Urbanismo, pidió días antes del cierre de Nissan evitar que la industria automovilística se reactive en España cuando termine la crisis del coronavirus. Así lo ha hecho Nissan, cuyo cierre en Barcelona deja en al calle a más de 23.000 trabajadores. Como solución a esta crisis industrial provocada por la persecución de la izquierda a los automóviles diésel y de gasolina, los Comunes, partido de la cuerda de Podemos, al que pertenece Sanz, pide el boicot a los productos de Nissan.
La presidenta de Catalunya en Comú Podem, Jéssica Albiach, el mismo partido al que pertenece Ada Colau, alcalde de Barcelona, y Janet Sanz, su segunda, ha puesto sobre la mesa como solución industrial el boicot a los productos Nissan como «herramienta de presión desde la ciudadanía» contra la multinacional japonesa, «que pretende dejar tiradas sin más a más de 20.000 familias».
En rueda de prensa virtual, Albiach ha afirmado que es consciente que es una medida «fuerte» y «polémica», pero ha destacado que también lo es que Nissan quiera marcharse priorizando el mero beneficio económico y tras haber recibido 170 millones en ayudas públicas.
«La medida del boicot es una herramienta que podría funcionar», ha defendido Albiach, quien ha explicado que ya ha discutido con los sindicatos y otros agentes sociales esta opción de presión para forzar a la multinacional nipona a negociar.
«Es una toma de conciencia de la ciudadanía. Si dejan tirada a conciencia a la gente, nosotros reaccionamos. No tiene sentido seguir comprando y no dando respuesta a esa crueldad», ha añadido.
Se trataría, según la candidata a la Generalitat de los comunes, de una medida que ejercería la ciudadanía y que complementaría otras medidas que debe tomar la administración contra Nissan y otras multinacionales y que debe ser a nivel estatal.
«Hoy es Cataluña con Nissan pero mañana puede ser Cantabria con Renault», ha dicho, en claro desconocimiento del sector, porque Renault está en Castilla y León y en Sevilla, pero no en Cantabria, donde si seguirá abierta una planta de Nisssan.
«El ataque no es solo a las familias afectadas, sino a todo el sector industrial», ha señalado.
Lo que no dice nada este partido afín a Podemos es la persecución que han hecho del automóvil en Barcelona desde su llegada a la Alcaldía, como también partido de extrema izquierda, como Manuela Carmena lo hizo en Madrid, y eso ha tenido una fuerte repercusión en las ventas de Nissan, que han caído drasticamente y ha provocado un exceso de producción sin salida al mercado.


